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Hoy hace veinte años que el Joventut alcanzó la gloria

AS AS 21/04/2014 Josep Margalef
Photo © Proporcionado por AS Photo

El 21 de abril de 1994 es una fecha para la historia del Joventut de Badalona: la de su primera Copa de Europa o Liga Europea como se quiera llamar, pero ese día, en el pabellón Yad Eliahu (La Mano de Dios) de Tel Aviv, los hombres de Zeljko Obradovic derrotaban en la final al Olympiacos griego (59-57) para alcanzar la gloria europea.

Fue uno de las finales más increíbles del baloncesto europeo, ya que un triple de Jordi Villacampa, a algo más de dos minutos para el final, y otro, el decisivo, del mítico Corny Thompson, a 18 segundos para la conclusión, remontaron el 53-57 para Olympiacos a falta de dos minutos, y establecían el que sería el definitivo 59-57 para la Penya.

A cinco segundos para el final el verdinegro Mike Smith cometía falta sobre otro mito: Zarko Paspalj que fallaba el tiro libre (entonces el sistema era 1+1 y para lanzar el segundo había que anotar el primero) y el balón volvió a manos helenas.

Ese pequeñísimo periodo de tiempo pareció una eternidad (se prolongo realmente 12 segundos ante la vergonzosa condescendencia de los comisarios de mesa, el checo Lubomir Kotleba y el israelí David Dagan), ya que permitieron lanzamientos imposibles, afortunadamente fallados, por Milan Tomic, Roy Tarpley y Paspalj.

Paspalj (15 puntos y 6 rebotes) fue elegido MVP de la final, pero el que lo mereció fue el pívot Ferran Martínez con 17 puntos y 10 rebotes, máximo anotador y reboteador de la final.

El equipo del 7Up Joventut que disputó esa final fue: Rafa Jofresa (4), Jordi Villacampa (16), Corny Thompson (9), Ferran Martínez (17), Mike Smith (6) -cinco inicial-. Tomás Jofresa (5) y Juanan Morales (2). Aunque no jugaron también estuvieron en acta: Dani Pérez, Alfons Albert e Iván Corrales.

Eran casi las diez de la noche de ese histórico día y miles de aficionados tomaban las calles de Badalona y los escasos dos centenares que habían acompañado al equipo a Tel Aviv seguían exultantes en las gradas del Yad Eliahu ante la desesperación de los varios miles de seguidores griegos.

Zeljo Obradovic le devolvió al Joventut ese título que dos años antes le había arrebatado con el Partizan de Belgrado y aquel triple imposible de Sasha Djordjevic (71-70).

El día de la final por la mañana había sacado a la plantilla del hotel de concentración y la llevó a visitar el Zoo de Tel Aviv. Posteriormente comentaría que: "No quise que los jugadores pensasen en la final hasta la llegada al pabellón".

Además, la victoria del Joventut recuperaba el cetro europeo para un equipo español, algo que no sucedía desde 1980 en que el Real Madrid de Lolo Sainz ganaba la final en Berlín al Maccabi (89-85).

Además el Joventut había llegado a Tel Aviv tras eliminar en cuartos de final al Real Madrid en sólo dos encuentros y allí , en la semifinal de esa Final a Cuatro, donde también estaba el Panathinaikos, tuvo que enfrentarse al Barcelona de Aíto García Reneses al que arrolló (79-65) tras un gran encuentro de Tomás Jofresa (21 puntos) y Jordi Villacampa (20).

La fiesta verdinegra siguió después del partido en unja desenfadada cena y en el viaje de regreso a Badalona Mike Smith estuvo abrazado a su camiseta, el número 15, que siempre ha seguido con él. "Con esta camiseta he cumplido un sueño", repetía.

Casi cincuenta mil personas les esperaron, el viernes día 22, en los aledaños del Palau Olímpic de Badalona y la plaza Josep Tarradellas donde el entonces alcalde de la ciudad Joan Blanch (recientemente fallecido) recibió a toda la expedición encabezada por el capitán Jordi Villacampa y el presidente del club Lluis Conesa.

Las celebraciones en la ciudad duraron hasta el domingo, día 24, cuando el equipo entraba en la pista del Palau Olímpic, totalmente abarrotado, y el Cáceres de Manolo Flores, su rival de ese día en la liga, le hacía el pasillo de campeones de Europa.

Tomás Jofresa y Juanan Morales se raparon al cero al día siguiente, en una barbería de Barcelona -la misma en la que al pequeño de los Jofresa le cortan el pelo a cepillo-, como prometieron antes de la final cuando habían acordado ya que, dada la situación económica del club, no cobrarían prima por ganar la Liga Europea.

Como señaló días después el periodista badalonés de Mundo Deportivo, Jordi Román: "Poder sentirse campeón de Europa es un orgullo que sólo un badalonés puede llegar a comprender".

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