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Indiana da una lección de juego colectivo y se adelanta a Miami

AS AS 19/05/2014 Manuel de la Torre

Indiana y Miami iniciaron la final del Este de manera opuesta a como abrieron las dos rondas anteriores. Los Pacers con un triunfo (107-96) ante su público que les permitió hacer valer por primera vez el factor cancha y los Heat con una derrota que les coloca por debajo a las primeras de cambio. La mejor versión de los de Frank Vogel volvió a aparecer ante los campeones. Recuperaron su mejor versión ofensiva, desarbolando a la frágil defensa visitante para conseguir su mejor anotación en un encuentro que no se decide en la prórroga desde el pasado 25 de febrero, cuando sumaron 118 tantos para doblegar a los Lakers. 

Ante la montaña rusa en la que se han convertido estos Pacers a lo largo de los últimos meses, haciendo gala de una irregularidad impropia de un candidato al anillo, todavía es pronto para anunciar su regreso. No obstante, visto el encuentro tan serio que plantearon desde el minuto 1 al 48, sus opciones ganan muchos enteros. De seguir con este nivel de concentración, Miami va a necesitar de la mejor versión de LeBron James para alcanzar sus cuartas Finales consecutivas.

George Hill detiene a Dwyane Wade ante las miradas de Lance Stephenson y Roy Hibbert. © Proporcionado por AS George Hill detiene a Dwyane Wade ante las miradas de Lance Stephenson y Roy Hibbert.

Y no es que ‘King’ James disputara un mal encuentro: 25 puntos (con 11/18 en tiros de campo), 10 rebotes y cinco asistencias, sino que la aguerrida defensa local consiguió que no se sintiera cómodo a lo largo del duelo, viendo decaída notablemente su influencia en el juego de su equipo. Wade tampoco estuvo fuera de tono con sus 27 tantos. No fue aquí donde los de Spoelstra comenzaron a perder el encuentro, sino en la aportación del resto de jugadores. Especialmente señalado queda Chris Bosh, desacertado en el lanzamiento exterior, apenas aportó dos capturas (además de nueve paupérrimos puntos) en la decisiva batalla por rebote (38 para 29 a favor de Indiana). Su aportación para el segundo encuentro debe ser mucho mayor.

El hambre de uno y otro equipo se comprobó desde el inicio. 7-0 de salida y 20-10 en el ecuador del primer cuarto tras dos triples de un Paul George que en la primera mitad se dedicó a asistir y en la segunda a anotar (concluyó con 24 tantos). Un líder solidario y comprometido. Los Heat consiguieron frenar la avalancha pero nunca pudieron colocarse por delante del marcador. LeBron y Wade fueron los que mantuvieron a los suyos a flote, aunque los 10 tantos de Lance Stephenson (17 puntos y ocho asistencias) en el segundo periodo dejaron a Indiana con una decena de puntos (55-45) arriba al descanso.

Tras la reanudación, el encuentro siguió por los mismos derroteros: Miami anotando a tirones ante el buen hacer defensivo pacer, y los Pacers leyendo perfectamente las ventajas en cada ataque, haciendo llegar el balón justamente donde debía estar en cada instante. Una veta la encontraron en el de nuevo renacido Roy Hibbert. A buen seguro que Vogel y Larry Bird desde los despachos mantienen los dedos cruzados para que mantenga el mismo rendimiento a lo largo de la noche. De estar bien y motivado, tienen una vía segura por la que hacer daño a su rival. Se quedó a un solo rebote de lograr un doble-doble (19 puntos y nueve capturas), además de suponer un quebradero de cabeza a para los interiores heat (visitó hasta en 13 ocasiones la línea de personal). Aquí se lee otra de las claves del encuentro: la agresividad e intensidad mostradas por uno y otro equipo. Miami recurrió a las faltas y no a las piernas para intentar frenar a su rival, a los que les permitieron tirar hasta 37 libres (por sólo 15 de los de Florida).

Un dato que revela que el encuentro estaba predestinado a quedarse en Indianápolis es el hecho de que los cinco integrantes del quinteto de Vogel ya hubieran conseguido anotar en dobles figuras tres minutos después de la reanudación. George Hill, tras un gran inicio no se obcecó y se dedicó a jugar por y para el colectivo, mientras que David West, a su ritmo, volvió a ofrecer un clínic de cómo hacer aparentemente sencillo y al alcance de todos lo difícil. Acabó con 19 tantos y siete rebotes, números que no reflejan su incidencia en el juego de su equipo, capaz de dotar de sentido a cada ataque cuando el balón pasa por sus manos en el poste bajo.

Ante semejante vendaval en forma de equipo (72-54 en el ecuador del tercer cuarto tras un triple de Stephenson), Miami prefirió comenzar a pensar ya en el segundo asalto. En estos minutos, no todo fueron malas noticias para ellos. Se vio a un Ray Allen enchufado y sacando ventaja de la atención que generan sus cortes, así como a un Chris Andersen capaz de traducir en canasta fáciles los dos contra uno que provocan las penetraciones de LeBron James. Quizá por aquí esté ya planificando Spoelstra cómo asaltar el fortín del Bankers Life Fieldhouse. Por el momento, ya no contarán con un factor que le ha sido prácticamente talismán: de las últimas 15 ocasiones en las que se impusieron en el primer encuentro, en 14 acabaron logrando el pase.

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