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Jack Brabham, más ingeniero que piloto

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 20/05/2014 Raymond Blancafort
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Jack Brabham ha sido el único piloto en la historia a los mandos de su propio coche, aunque quizás sería más veraz decir exactamente lo contrario: fue un ingeniero y jefe de empresa que supo llevar al título su propio coche.

Jack, mecánico de las fuerzas aéreas australianas durante la II Guerra Mundial, fundador de su propio taller, vivió por y para la mecánica. Quizás justo por esa pasión por la mecánica no consiguió más títulos. "Era el piloto con más talento de su tiempo. Pero cuando llegaba a los circuitos arrastraba toda una semana de intenso trabajo en el taller. Le faltó el 'punch' de un atleta en forma. Si se hubiera consagrado sólo a pilotar habría dominado al estilo de Fangio", dijo sobre él Frank Gadner, uno de los mejores pilotos 'aussies' de la época.

Brabham comenzó a correr por accidente. Un piloto americano amigo suyo, Johnny Schonberg, le convenció para que le preparara un 'midget', categoría muy popular en Australia en la posguerra. Pero cuando el coche iba a debutar la mujer de Schonberg 'convenció' a éste para que dejara la competición. Jack ya estaba con el coche y en el circuito, decidió pilotarlo y ganó. Ganó varios títulos australianos entre 1948 y 1951, pasando a construir sus primeros fórmulas, de hecho Cooper-Bristol modificados. Sus victorias le abrieron el paso del salto a Europa.

El sobrenombre de 'Black Jack'

Por entonces ya se le conocía como 'Black Jack', tanto por su negra cabellera como por ser taciturno, poco amante de hablar, de bromas y fiestas. Se casó con Betty (se divorció en 1994), con la que convivia desde hacía seis años. "En mi garaje Betty trabajaba en el torno, era capaz de construir piezas. Y limpiaba mi coche. ¡Lo que una mujer es capaz de hacer para ser agradable!", escribió en sus memorias.

Su primer título lo ganó empujando. Era líder y se quedó sin gasolina a 800 metros de la meta. El Cooper se paró defintivamete a 100 metros y lo empujo para cruzar la meta en cuarta posición: "Es increíble escuchar que eres campeón mientras estás tendido, agotado, en el asfalto".

Su carácter especial explica la fundación de Brabham, que en su día fue la marca más popular en las categorías inveriores, F2 y F3. Y el haber convencido a una industria local, Repco, para que le construyese un motor para la nueva era de la F1 de tres litros aprovechando un bloque Oldsmobile para 1966.

Jack tenía 40 años y la prensa comenzó a decir que era increíble que aún corriera. De hecho, en 1965 ya había dejado de disputar algunos GP pero Dan Gurney, uno de sus pilotos, decidió marcharse y Jack volvió a ser piloto a tiempo completo. Los comentarios le picaron. Apareció encorvado, con una larga barba blanca postiza, bastón y gabardina en la parrilla del GP de Holanda, como si fuera un viejo, y dijo sencillamente: "Tengo la misma edad que tenía Fangio cuando ganó su primer título". Ganó la carrera y más tarde la corona.

Por entonces Brabham ya pensaba en la retirada. Intentaba formar a Dennis Hulme como su sucesor. En 1967 se jugaron el título entre ambos. Jack, el patrón, no impuso su autoridad y dejó que Dennis ganara. Todavía corrió hasta 1970.

Al acabar la temporada vendió el equipo a Ron Tauranac, el ingeniero del equipo y su amigo, a quien había hecho venir de Australia para crear sus propios coches. Jack volvió a su país, pero más tarde tomó parte en diversas exhibiciones, siempre al volante de alguno de sus coches. Precisamente en 1999, en el Donington Revival, sufrió el único accidente grave que le llevó al hospital.

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