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Jim Buss: "O los Lakers remontan en tres años o me marcho"

AS AS 21/04/2014 Juanma Rubio

Acabó la temporada del 27-55 y la montaña de récords negativos y ya se remueven los escombros de lo que queda de los Lakers. En las instalaciones de El Segundo están viendo los playoffs por televisión, cosa exótica pero que puede ser rutina si se falla con las decisiones que se deben tomar este verano y el próximo, un margen de tiempo crucial en el que se resolverán los plazos de la reconstrucción: ¿será exprés, un vía crucis…? Por ahora, todo está en el aire. En cuanto a plantilla, banquillo e incluso despachos.

En el equipo sólo tienen contrato en vigor Kobe Bryant (un mastodonte de casi 48 millones en dos años), Nash (más de 9), Sacre (no llega al millón) y quizá un Nick Young con una player option de apenas 1’2 millones que puede regatear para salir al mercado en busca de pastos más verdes a pesar de su reconocido amor laker. Tampoco se sabe nada con certeza de Mike D’Antoni más allá de que ha sorteado las entrevistas de final de curso todavía con su contrato intacto. Para bastantes una sorpresa, para muchos una mala noticia.

Pero el dilema comienza en las altas instancias con un sudoku difícil de resolver que ha seguido al fallecimiento del legendario Jerry Buss (febrero de 2013), dueño desde 1979, padre del maridaje Lakers-Hollywood y arquitecto de los mejores años de la franquicia y de la liga. Sin él, los Lakers han vivido en un clima inestable con el general manager Mike Kupchak como eje y los hermanos Buss, Jim y Jeanie a la cabeza, conduciendo la nave sin tino y con diferencias obvias: Jim manda y no ha querido nunca plantearse el regreso de Phil Jackson, pareja sentimental de Jeanie. Ni en su momento como entrenador (se fichó a Mike Brown para huir del estilo zen, se contrató a D’Antoni en su lugar) ni después como directivo: acabó en los Knicks en otro drama en el entorno laker. Los Buss están por una vez en primera fila del fuego cruzado y Jim al menos ha querido coger el toro por los cuernos en uno de los momentos más bajos y consfusos de la historia del equipo. Lo ha hecho en Los Angeles Times y para el infaltable Mike Bresnahan: “Si esto no sale adelante en tres o cuatro años, si no volvemos a la cima, me marcharé. Y por volver a la cima me refiero a competir por ganar el Oeste y por ganar más anillos. Habría fracasado así que marcharía si no lo logramos. No sé si puedes despedirte a ti mismo si eres el dueño… pero como mínimo me haría a un lado. Pero ahora mismo ni me lo planteo, estoy seguro de que tendremos éxito. No me importa verme ahora en primera línea de fuego”.

Los seis hermanos Buss, a los que su padre dejó a cargo del negocio familiar, han discutido una situación insólita, acostumbrados años y años de gloria y halagos. Desde luego, colchón tienen: los Lakers están valorados en más de mil millones de dólares y tienen firmado un contrato televisivo con Time Warner Cable literalmente faraónico: 25 años, más de 5.000 millones. Así que Jim, con su eterna visera, tiene clara la dirección: “Desde luego no vamos a vender la franquicia, no es como nos educó mi padre. Estuvo 20 años preparándonos para momentos así”. Y tiene claro que las supuestas diferencias con su hermana Jeanie son cosas de la prensa con las que tienen que lidiar: “Siento pinchar la burbuja a algunos pero hemos trabajado juntos tantos y tantos años… Cuando faltó mi padre se dijo que habíamos perdido la conexión pero es mentira”.

Para Jeanie, una eterna sonrisa en el entorno de la entidad, la situación es “vigorizante” porque asume la crisis en términos de oportunidad: “Jim me ha dicho que hay un plan en marcha, que el año que viene seremos mejores y que volveremos a ser muy competitivos en el corto plazo. Él tiene mucha fe en esa hoja de ruta así que yo también la tengo. Hay que tener paciencia, hay que dar una oportunidad a los movimientos que se van a producir”. Además, la hijísima tiene un mensaje para los aficionados: “No quiero ni oír hablar del récord de derrotas de esta temporada… sé que son cosas que va costar borrar pero quiero que nuestros seguidores sepan que no nos conformamos, que una situación así no la consideramos tolerable”.

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