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Johan Cruyff: cuando un ídolo se muere...

SPORTYOU SPORTYOU 24/03/2016 Iñaki Cano
Johan Cruyff: cuando un ídolo se muere... © Getty Images Johan Cruyff: cuando un ídolo se muere...

Cuando un ídolo se muere, parte de tu infancia regresa a ti... pero también te abandona. Algo así me ha sucedido en esta mañana de Jueves Santo con la muerte de Johan Cruyff. Por mi mente han desfilado cientos de imágenes en blanco y negro, siempre al lado de mi padre y con Cruyff enfrente. Por mi condición de hijo de inmigrante, y gracias a la televisión, Cruyff jugó a mi lado en muchos recreos suizos.

Mi padre, gran aficionado al fútbol, me ‘obligaba’ a ver muchos partidos del Real Madrid en la Copa de Europa, de España y del ‘14’ que en 1966 ya jugaba como ahora lo hacen los mejores futbolistas del mundo. Cruyff, como ha escrito Miguel Gutiérrez, era un adelantado a su tiempo y a los que estaban por venir. Siendo niño, tuve la ventaja de disfrutarle más que otros españoles de mi generación porque aquí era difícil verle y en Suiza eran incansables con el joven ‘tulipán’.

Cuando yo tenía 10 años, Cruyff ya sentaba cátedra en Holanda y en Europa. Corría a más velocidad que el resto, frenaba y aceleraba de 0 a 100 en un solo segundo mientras que los demás lo hacían a cámara lenta. Cruyff, rodeado de otros ‘melenudos’, nos descubrieron que había otra manera de jugar al fútbol sin necesidad de ser unos ‘ironman’ de la época haciendo el fútbol más fácil. Cruyff ya lo dijo: “El fútbol es un juego sencillo, lo complicado es hacerlo sencillo”.

La primera vez que estuve frente a él para entrevistarle no sabía si preguntarle o abrazarle, pedirle un autógrafo, hacerme una foto o darle las gracias por la felicidad que me había hecho sentir cada vez que le había visto durante mi niñez. Opté por darle las gracias. “¿Por qué?”, me preguntó y antes de que Joaquín Prat (que en paz descanse) y Agustín Castellote me dieran paso en la Cadena COPE, le conté todo lo que sentía por él y todo lo que hizo para que me aficionara a este deporte. Desde entonces, tuvo un ‘feeling’ especial conmigo y yo adoración por él.

Desde ese día hasta 1991, compartimos con un pitillo las previas de los partidos del Barcelona que él entrenaba. El cigarro siempre lo ponía yo, porque los suyos se perdían en no sé que bolsillo de su gabardina... Más tarde él se pasó al ‘chupa chups’ y a regañarme cada vez que me veía fumar. Distante pero a la vez cercano, Cruyff te daba lecciones de fútbol, te explicaba lo que iba a pasar y antes de subirse al autocar, ganando o perdiendo, se despedía diciéndome: “Madrileño, te lo dije, pero como no quieres aprender… Y deja de fumar, hombre”.

Con la muerte de Cruyff he perdido a uno de mis ídolos pero siempre le tendré en mis recuerdos porque con ellos reviviré mi infancia en Suiza, mis inicios como periodista deportivo, la costumbre de mirar a los ojos a los entrevistados... porque, según Cruyff , “en la profundidad de los ojos encuentras sinceridad; y si es defensa, sus defectos para superarle”. Pero además de su fútbol, con su muerte -la vida es así- he recordado cómo se le iluminaban de felicidad los ojos a mi padre cuando le veía en la “Schweizer Fernhsehen”, la tele Suiza. Con esa imagen del holandés en blanco y negro, con la de mi padre y con la mía, he vuelto a mi niñez disfrutando de un ‘14’ jugando a otra cosa que todos llamaban fútbol. Gracias a él, yo con 10 años, ya había visto jugar al Barcelona que él hizo campeón de Europa por primera vez.

PD: La foto, si la memoria no me falla es en El Plantío antes de un Burgos-Barcelona y le entrevistamos en 'Tiempo de Juego' de la Cadena Cope, Joaquín Prat, Agustín Castellote y yo.

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