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Johan Cruyff y el espíritu de Juanito

SPORTYOU SPORTYOU 07/04/2016 David de la Peña
Johan Cruyff y el espíritu de Juanito © Getty Images Johan Cruyff y el espíritu de Juanito

Poco antes de dar comienzo el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones entre Barcelona y Atlético de Madrid, la previa televisiva lanzaba un curioso apunte antes de dar las alineaciones oficiales: “No hay castigo en el once de Luis Enrique tras la derrota en el clásico”. La única novedad -que no merece ser tratada como tal por ser algo habitual- era la inclusión de Marc Andre ter Stegen en el lugar de Claudio Bravo. El hecho de que el comentario pareciese fuera de lugar y, por tanto, la evidencia de que Luis Enrique no tenía motivos para cambiar es uno de los grandes avales del FC Barcelona en la actualidad.

El Real Madrid ganó el clásico en el día del gran homenaje a Johan Cruyff, pero a pesar del resultado negativo para el equipo catalán, el guión que marcó el encuentro explica el legado de la leyenda holandesa. Zidane adaptó todo su planteamiento al sistema de juego del Barcelona: decidió efectuar una defensa pasiva, repliegue bajo y contragolpe. El Barcelona, por su parte, ajustó algunos conceptos -Messi centrado y atrás para ganar control- pero la idea fue la misma de siempre: tener el balón en campo rival y presionar muy arriba después de perderlo. El legado de Cruyff en el Barça significa tener una fe ciega en cuál es el mejor camino para ganar, y eso es algo valiosísimo.

La cuestión no es qué forma de jugar es mejor o peor -ese es un debate moral que la diversidad de cada futbolista se encarga de tirar por tierra semana tras semana-, sino conseguir creer en ella, sea cual sea el tamaño de la piedra que te encuentres en el camino. Justó lo que le faltó al Real Madrid en Wolfsburgo. En mi opinión, el Real Madrid de Casemiro puede competir contra cualquiera en según qué condiciones, pero no puede competir contra todos en cualquier condición. El equipo de Zidane se encontró en Alemania con dos mazazos que su frágil sistema de juego no supo asimilar.

Ahora toca apelar a Juanito. No es descabellado pensar que la pareja de centrales del Wolfsburgo permita que su equipo reciba cuatro o cinco goles en el Santiago Bernabéu. Es evidente que Zidane maneja una de las mejores plantillas del mundo, así que a pesar de lo tremendamente negativo del resultado, que el Madrid remonte entra dentro de lo factible. Tampoco me cuesta imaginar en la previa televisiva más facilidades para que los presentadores ofrezcan algo noticiable. ¿James o Isco? ¿Entrará Jesé? ¡Sorpresa, Casemiro fuera! Quizás el gran problema del Real Madrid es que a nadie le cuesta imaginarse que acabe remontando, sino que ninguno tenga claro de qué forma lo piensa hacer.

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