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Josep Vives: "Hay modelos de club ACB que no son deseables"

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 29/04/2014 Jesús Pérez Ramos

Josep Vives, presidente del Bàsquet Manresa, pasa revista a la situación de su club, inmerso en una difícil lucha por la permanencia y en una campaña de capitalización, y también a la situación de la ACB.

¿Por qué se hace la capitalización?

Hace ya algunos años nos impusimos un plan de viabilidad para demostrar que podíamos cerrar un ejercicio sin perder dinero. Lo hemos conseguido tras muchos esfuerzos y el año pasado logramos 11.000 euros de beneficio. Hemos reducido el presupuesto en los últimos tres años hasta situarnos en 2,5 millones de euros y tenemos un equilibrio que creemos que podemos mantener durante los próximos años. Sin embargo, arrastramos una deuda acumulada que nos lo pone todo muy cuesta arriba, porque cuando llegamos a estas alturas de la temporada tenemos que pagar deudas anteriores y nos falta dinero para acabar la temporada. Probablemente éste es el peor momento para pedir este esfuerzo a las familias y a las empresas, pero lo tenemos que hacer para dar estabilidad a este proyecto durante los próximos años. Pedimos que nos ayuden, porque estamos en uno de los dos o tres momentos más trascendentales de nuestra historia.

La temporada pasada descendieron deportivamente, pero al final siguieron en ACB. ¿Cree que se puede dar esta temporada un caso similar?

No podemos estar pensando en eso, porque entonces pensaríamos en la derrota. Dicho esto, el escenario es parecido. Ahora mismo parece que Andorra podría ascender, pero veo difícil que puedan subir dos equipos de la LEB, porque no hay clubs que tengan la capacidad económica necesaria.

Ustedes están inmersos en su lucha por asegurar la viabilidad del proyecto, ¿le da rabia algunas prácticas que se están haciendo y lo que está sucediendo en otros clubs de la ACB a nivel económico?

Rabia no sé si es la palabra, pero todos vemos algunas cosas con preocupación. No nos alegramos de los males ajenos y paramí es difícil hablar de otras casas cuando la nuestra tiene tantas complicaciones, pero hace muchos años ya dijimos que había algunos modelos de club que no eran sostenibles en el tiempo y no eran modelos deseables. No estoy pensando en nadie en concreto, que quede claro, pero los modelos basados en el dinero público y sin la musculatura para generar entre un 80 y un 90 por ciento de sus ingresos de dinero propio... Eso ha pasado y sigue pasando en la ACB, incluso a pesar de la crisis. Si una cosa buena ha tenido esta crisis tan brutal es que nos hemos dado cuenta de que los proyectos tienen que ser sostenibles porque tengan viabilidad por ellos mismos, no porque alguien los aguante artificialmente. En general en nuestro sector ha habido algún ejercicio de autoinflacción, de una burbuja que se ha hecho grande y de estirar más el brazo que la manga y todo eso al final se paga. Hemos vivido instalados en una irrealidad que nosotros hemos denunciado durante muchos años, porque nunca hemos tenido ese porcentaje de ayudas públicas que han tenido otras entidades. Nosotros tenemos un modelo de club más tradicional, pero creo que toca más con los pies en el suelo. Se puede hacer una liga potente y competitiva sin necesidad de generar la hiperinflacción de estos años y que ha llevado a algunos clubs a tener muchos problemas o incluso a desaparecer.

Usted que lleva tiempo en este negocio, ¿cómo valora esta situación de que la ACB no tenga ahora una cabeza visible?

A ningún club le gusta, nos gustaría tener a una persona que estuviera al frente y que nos liderara. La labor de los ejecutivos de la liga, Ester Queraltó y Ricard Freixa, es elogiable, pero sí que hay que tener una persona de referencia. La teníamos en Eduard Portela, que hizo muchas cosas buenas por la liga, y sustituir a Portela es difícil. A mí me gustaría que fuera una persona que surgiera de nuestras organizaciones, porque creo que nuestro mundo es muy especial y se tiene que conocer la idiosincrasia de cada uno y la intrahistoria de la Liga Endesa. Tenemos muchas personas en nuestras organizaciones que lo podrían hacer. En cualquier caso, es una cuestión que tenemos que resolver bien en tiempo y en la forma. No hay que precipitarse, pero después de tantos meses ya tocaría tener a esta persona.

¿Cuál cree que sería el modelo de futuro? ¿Qué cosas, a su juicio, se tendrían que cambiar? ¿Se tendría que cerrar la liga?

El proyecto tiene que crecer y dar un salto de calidad. Siempre he defendido cerrar la liga y ahora no me voy a echar atrás, pero quizás habría que buscar una fórmula para cerrarla por trienios, por ránkings al cabo de tres años o algo así. Y también tener en cuenta el proyecto de viabilidad de cada ciudad, proyecto y franquicia. Este es un modelo al que hay que ir. Ahora tenemos al Consejo Superior de Deportes que, al igual que pasa en el fútbol, quiere introducir una normativa para controlar nuestros presupuestos, así que sería lógico que no nos rigiésemos por criterios amateurs sino por criterios profesionales y de empresa, es decir, sostenibilidad, que las inversiones se puedan aguantar en el tiempo y que se puedan hacer no sólo a corto plazo. Eso implica un cambio de cultura, pero eso llegará de un modo natural si el producto que ofrecemos es un producto atractivo, con espectáculo y donde la gracia sea ganar y ser campeón. Ya sé que suena utópico, porque en nuestra liga tenemos equipos como Barcelona y Real Madrid que están muy alejados en presupuestos de todos, pero eso es importante para poder captar aficionados. Y hay que estar abiertos a los nuevos tiempos y relacionarnos de otra forma con el aficionado. Tenemos un producto muy bueno y muchas veces en lugar de ser autocríticos somos autodestructivos. Y dejar de compararnos, porque el fútbol tiene un producto magnífico, pero es diferente al nuestro. Hemos de encontrar nuestro nicho. Tenemos un gran modelo de competición, pero durante muchos años hemos estado diciendo que no despertaba interés. Yo creo que sí lo tiene, pero eso se tiene que vender bien y explicar bien. También se puede optar por otro modelo de competición, pero creo que eliminar el playoff sería un gravísimo error, porque es un espectáculo fantástico.

¿Es optimista o pesimista?

Si no fuera optimista no sería el presidente del Bàsquet Manresa. Nosotros somos inasequibles al desánimo, hace tiempo que cogimos el diccionario y arrancamos la erre de rendirnos y subrayamos la palabra sufrir. Ese binomio es imbatible. Si además tenemos realismo y autoestima colectiva, el futuro del basket es excelente

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