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Karabatic y Rutenka llevan al Barcelona a la Final Four

Logotipo de AS AS 26/04/2014 Enrique Ojeda

Lo logró el Barcelona. Dio la vuelta a la eliminatoria que tenía imposible con el 38-31 de la ida, y con un 31-24 agónico dejó fuera al Rhein Neckar Lowen alemán. Aunque la suma de goles sean los mismos para los dos, la EHF prima en estos empates al conjunto que marca más como visitante. Aunque el Barça debió ganar por más, porque los tuvo, hasta nueve, pero en el final siempre interviene el componente de la ansiedad que en este encuentro no era muy favorable para el cuadro de Xavi Pascual.

Víctor Tomás celebra uno de sus goles. © Rodolfo Molina Víctor Tomás celebra uno de sus goles.

En este choque, en el que el Barcelona apeló por encima de todo a una defensa contundente, quizá la más dura en muchos años, y al juego ofensivo de sus individualidades, se veía que para los azulgrana era más que un partido. Frente a los alemanes estaba en juego el fracaso de un año en el que el equipo va a ganar por lo menos los cuatro títulos nacionales. Pero desde el primero al último del plantel era consciente de que un bloque preparado para ganar la Champions, no estar en Colonia el 31 de mayo, era poco menos que tirar la temporada.

Por eso, quizá, y por las prisas, el Barcelona no empezó bien. Acelerado, sin la pausa necesaria en el juego, y sin Karabatic en ataque. Eran minutos de tanteo, pero era el tiempo en el que el Barça quería apabullar. Y no podía porque Landin se mostraba en toda su enormidad de portero excelso.

Pascual esperó, y cuando comprobó que el intercambio de goles no era el camino, decidió que era hora de jugar con Rutenka de falso extremo y con Karabatic de lateral. El cambio funcionó porque el francés se mostró como el número uno mundial que es. Fue Karabatic quien metió la marcha de crucero que empezó a marcar las diferencias, y sin en el minuto 20 el 8-8 no era muy alentador, al descanso parecía que los de casa encarrilaban gracias a un gol en tres segundos de Juanín Garcìa al contragolpe (15-11)

Lo que pasó en la segunda parte fue la historia de una guerra, de un partido largo por la interrupciones, con una dureza extrema dentro (y fuera) de lo reglamentario. Y en eso surgió Sterbik, medio cojo, para convertirse en el carcelero delante de su portería, para unirse a Stojanovic, que le había detenido dos penaltis a Victor Tomás, y le detuvo el penalti a Gensheimer con 27-21 a cinco minutos del límite.

Pero lo que tiene el deporte: el Barcelona con ocho de renta y posesión, con aquella defensa 5-1 que había maniatado las ideas del Neckar, le entró un bache mental en ataque: perdió dos balones y el rival se colocó a uno de la meta. Con 31-24 tenía el balón, y a menos de 15 segundos Víctor Tomás, que había tenido momentos cruciales poco antes, encaró al defensor, le superó en el uno contra uno...pero se encontró con un segundo alemán y no pudo evitar el ataque. Queda tiempo, que se perdió en el saque, y pasó el Barcelona en otra de esas remontadas que se recordarán en el Palau el día que se dedicó el triunfo al recuerdo de Tito Vilanova.

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