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Kaymer sí logra el triplete gracias a un putt diabólico

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 13/05/2014 Raúl Andreu
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Líder de principio a fin en el considerado quinto Grand Slam ("tiene la mejor inscripción, jugamos en un campo muy exigente y la semana es durísima", dice), el alemán Martin Kaymer, nacido el día de los Santos Inocentes de 1984 en Dusseldorf, se convirtió el domingo bien entrada la noche en Sawgrass (Ponte Vedra, Florida), en el cuarto golfista, tras Tiger Woods, Phil Mickelson y Adam Scott, que reúne en su palmarés un Grand Slam (ganó el PGA de 2010 en el play off), un Mundial WGC (HSBC Champions de 2011 en Shanghai) y el The Players Championship (TPC), el torneo más rico de todo el PGA Tour (10 millones de $ y 1,8 para el ganador).

A este este honor hay que añadir el hecho de que Martin fue el que dio, con un putt de dos metros, el punto decisivo a Europa en la Ryder Cup de 2012, y el que en febrero de 2011 fuera nº1 mundial. Entonces reconstruyó su swing para ser capaz de jugar todo tipo de golpes, que desde luego necesitó el domingo para romper una sequía de títulos que duraba desde diciembre de 2012 (Sun City).

Otro putt, más largo (unos 9 metros), con presión, con una caída diabólica de izquierda a derecha y enterrado en el hoyo casi sin luz solar (la última vuelta del TPC se suspendió una hora por una tormenta eléctrica) en el 17, el par 3 de Sawgrass cuyo green es una isla, permitió al teutón mantener el golpe de ventaja sobre Jim Furyk. El americano siguió por TV el final de Kaymer y tras el enorme putt del 17 vio esfumarse la opción del playoff. Martin a punto estuvo de 'mojarse' en ese hoyo con el primer golpe y desde el espeso collarín que bordea el green jugó un mal chip que acabó con la bola a 9 metros de la bandera.

Kaymer firmó un 72 para 275 golpes, 13 bajo par, uno menos que Furyk (66) y dos que Sergio García, campeón del TPC en 2008 y quien aterriza hoy en el PGA Catalunya, en Caldes de Malavella (Girona), para disputar con cartel de gran favorito el Open de España.

Kaymer ganó en el Día de la Madre en EE.UU. La suya murió de cáncer en 2008 pocas semanas después de adjudicarse el Open de Munich. Desde entonces lleva cosida en su bolsa de palos un girasol, la flor favorita de Rina. "Espero que todos los niños y jóvenes del mundo demuestren a sus madres lo mucho que las queremos", afirmó emocionado Kaymer a la NBC.

"Putts como el del 17 los he metido en el pasado y ahora. Fue impresionante. Una muestra de saber manejar la presión, de coger más confianza. Ganar el TPC significa que has jugado muy bien los cuatro días. Esta es una gran victoria, comparable a la del PGA"

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