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Kuba, el astro polaco que vio cómo su padre asesinaba a su madre a los 11 años

El Periódico El Periódico 30/06/2016 Raúl Paniagua

Blaszczykowski, arrodillado en el césped, celebra su gol a Suiza junto a Lewandowski. © El Periódico Blaszczykowski, arrodillado en el césped, celebra su gol a Suiza junto a Lewandowski. Hay imágenes que siempre permanecen en la retina, recuerdos imborrables que marcan una vida irremediablemente. Jakub Blaszczykowski (Czestochowa, 30 años), la estrella de la selección polaca junto a Robert Lewandowski, tiene también su trauma particular.

A los 11 años, el pequeño Kuba -el diminutivo polaco de Jakub- vivió una escena desgarradora en el comedor de su casa. Su padre, Zygmunt, estaba fuera de sí y liquidó una discusión con su madre, Anna, asesinándola a puñaladas. El niño sostuvo en sus brazos a su moribunda madre y prometió rendirle homenaje toda la vida.

Cárcel y olvido

Zygmunt fue condenado a 15 años de cárcel. Kuba se fue a vivir con su abuela junto a su hermano mayor y jamás quiso saber más de su padre, puesto en libertad tras cumplir la condena. El último contacto del carrilero polaco con su progenitor fue en el 2012, cuando le avisaron de que había muerto por una cirrosis y acudió al funeral.

"Sé que este recuerdo me va a acompañar el resto de mi vida. Daría todo lo que fuera a cambio de que mi madre estuviera vida. Aquello fue terrible. Fue como si una roca hubiera caído sobre mi cabeza y una semana después despertara y tuviera que comenzar de cero como si nada hubiese ocurrido", rememoró el interior derecho, que encontró en el fútbol su válvula de escape. Su tío Jerzy Brezczec, excapitán de la selección polaca, le acercó al balón."Tuve que madurar y pensar de forma diferente. Fue muy duro".

Dedicatoria al cielo

En esta Eurocopa ya se ha repetido dos veces la misma instantánea. Kuba, de rodillas sobre el césped, mirando al cielo y apuntado con sus dedos arriba. Allí se encuentra su madre, a la que dedica todos sus goles.

El exjugador del Borussia de Dortmund, ahora en la Fiorentina, es muy querido en su país por su tremendo carácter y calidad. En el 2012, en la Eurocopa disputada precisamente en Polonia, fue el capitán de su selección y las calles estaban llenas de pósters con su imagen, a la altura de Lewandowski.

Sus primeros pasos de renombre los dio en el Wisla, pero su gran salto llegó cuando le fichó el Dortmund (2007-2015) por tres millones de euros. Destacó en la banda derecha con Jürgen Klopp al frente del equipo y el pasado año se marchó a Florencia.

En la Eurocopa está brillando con su selección, pero en su cabeza siempre estará ese trauma. "Nunca voy a entender qué pasó aquel día, siempre me voy a preguntar '¿por qué?' Hasta el final de mi vida", concluye.

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