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López Ufarte recuerda el título de Liga de hace 32 años

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 25/04/2014 Mikel Encinas
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Estamos en la semana mágica de la familia txuri urdin. Hoy se cumplen 32 años del segundo título liguero que conquistó la Real y mañana será momento de conmemorar el primero, el logrado en Gijón, del que harán 33 años exactos. Eran principios de los ochenta y ese equipo plagado de gente de la casa, humilde y dotada de una enorme clase dejó con un palmo de narices a los todopoderosos Barça y Real Madrid para escribir las páginas doradas de la historia de este club.

No se entendería esa Real sin Roberto López Ufarte. Era el hombre más talentoso de aquel equipo, un hombre de una clase tal que hoy en día apenas duraría un par de temporadas en la Real. Pero el derecho de retención permitió a quienes acudían a Atotxa disfrutar del pequeño diablo entre 1975 y 1987.

MD quiso rememorar ayer aquellas gestas con una de las principales figuras del equipo bicampeón. No olvida el irundarra que tal día como hoy hace 32 años, ante la visita del Athletic a Atotxa en la última jornada -a la Real le bastaba con ganar para ser campeona-, "había muchos nervios".

Desde Madrid y Barcelona -los otros dos aspirantes a la Liga- daban el título por txuri urdin antes de disputarse el encuentro, por aquello de la colaboración entre los equipos vascos, pero López Ufarte retrata una realidad muy diferente a la que presuponían desde la capital y desde Catalunya: "Se decía que éramos hermanos, que la Real ganaría seguro, pero había una rivalidad y el partido fue más duro de lo que pensamos. En esa época no había la tensión que hay ahora porque nos llevábamos muy bien, pero a la hora de jugar tuve guerras gordísimas con defensas como Urkiaga y algún otro. En el campo cada uno iba a lo suyo". De hecho, Sarabia hizo el 2-1 a falta de 4 minutos y fue corriendo a recoger el esférico para que la Real sacara cuanto antes.

Para entonces ya había hecho su gol el 'Pequeño Diablo', el 2-0: "Marca primero Zamora y luego llegóel mío: me vi rodeado de gente e intenté hacer una jugada en el área porque ahí no te pueden tocar. Salí entre dos o tres jugadores con regates cortos. En alguno tuve algo de suerte, pero terminé cruzando el balón".

Una vez pitó el final Soriano Aladrén, Atotxa pudo ser, por fin, testigo de un título de Liga, ya que el anterior había sido en Gijón.

Más festejos en la primera

López Ufarte asegura que esa victoria "es el recuerdo más bonito que tengo de Atotxa", pero los festejos por ese segundo entorchado no fueron tan grandiosos como los del título conseguido un año menos un día antes en Gijón: "Ese año hubo muy pocas celebraciones comparando con las de Gijón. En el campo nos volvimos todos locos, pero no tanto como con la primera. Dimos la vuelta de honor y en el vestuario hubo un gran jolgorio, pero nada que ver con lo vivido un año antes". Aunque para el '11' de aquel legendario equipo, "la primera Liga fue importante", la segunda "fue la constatación de que no había sido fruto de la casualidad, sino de que había un gran equipo"

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