Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

La última obsesión de Cristiano Ronaldo

El Economista El Economista 02/11/2016
Cristiano Ronaldo. © Reuters Cristiano Ronaldo.

Cristiano Ronaldo tiene una nueva obsesión. En una carrera llena de retos y de logros, sus objetivos ya tiene ya más forma númerica que asas para levantarlas ante el respetable. Hoy puede superar una de esas barreras. Hoy quiere ser el primer jugador que logre 100 goles o más en competiciones europeas. Sólo tiene que hacer un doblete para alcanzar la hazaña. Ésa es su nueva obsesión.

Hace poco lo tuvo también en su mano. Fue en el Bernabéu, en el último duelo blanco en Champions, también ante el débil Legia de Varsovia. El Real Madrid goleó por 5-1, pero ninguno de esos tantos fue de CR7. Y eso que lo buscó.

Lo buscó hasta la saciedad. No hubo forma. Y así acabó. Desesperado. Desquiciado. Regalando a las gradas gestos de una frustración contagiosa. Días después repitió fallos y caritas ante el Athletic. Incluso enfadó a Toni Kroos. Al mismo Kroos que nunca siente, ni padece. Al Kroos de hielo. Pero eso le importa poco a Cristiano. Cuando tiene un objetivo entre ceja y ceja lo persigue hasta la saciedad.

En el siguiente partido que jugó, el domingo ante el Alavés, por fin disolvió el malefició. Marcó hat-trick e incluso se permitió el lujo de fallar un penalti. Ha iniciado una nueva racha (ésta positiva) que espera prolongar en Varsovia para superar ya la dichosa cifra de estos cien goles. Si lo consiguiera, también sumaría cien partidos anotando dos o más tantos. Hoy es, sin duda, un buen día para que Cristiano Ronaldo se ponga a cien.

MÁS EN MSN

-Bronca de Messi con los jugadores del City en el vestuario

-Alexis Sánchez, otro fraude de color azulgrana

Sigue toda la actualidad de Champions League

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de elEconomista.es

image beaconimage beaconimage beacon