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La deportista más dominante de la historia vuelve a competir

SPORTYOU SPORTYOU 15/10/2016 Antonio Gil
La deportista más dominante de la historia vuelve a competir © Getty Images La deportista más dominante de la historia vuelve a competir

Se acabó la espera. Ronda Rousey se subirá de nuevo al octógono el próximo 30 de diciembre en Las Vegas para luchar por el título de campeona del peso gallo de la UFC. La luchadora que marcó un antes y un después en la historia de las artes marciales mixtas (MMA) regresará después de más de un año apartada de la acción. Muchos la enterraron tras caer derrotada, y perder el título ante Holly Holm en noviembre de 2015, pero ‘Rowdy’ no es de las que se marchan por la puerta de atrás y vuelve para recuperar el cinturón que le pertenece. No está dispuesta a que un combate perdido, el único de toda su carrera profesional, sea el punto y final de la leyenda de la luchadora por la que se creó una división femenina en el deporte más en auge de la actualidad.

La brasileña Amanda Nunes es el único escoyo entre Ronda Rousey y el trono de la UFC. Una nimiedad en comparación con todos los obstáculos a los que ‘Rowdy’ ha tenido que hacer frente a lo largo de su vida. La mujer más dominante de la historia del deporte no articuló una frase completa hasta los seis años, su padre se suicidó cuando ella tenía ocho y sufrió numerosos episodios de bullying durante su infancia por su físico (siempre hizo gala de unos brazos musculados, bastante alejados de los cánones de la belleza femenina).

El judo fue su válvula de escape. Ronda se puso un gi por primera vez a los once años y comenzó a seguir los pasos de su madre, que fue la primera mujer estadounidense en ganar un campeonato del mundo de este arte marcial. Su interés por la disciplina japonesa creció por momentos y Rousey dejó los estudios durante su etapa de instituto para dedicarse plenamente a los entrenamientos. Los resultados no se hicieron esperar: a los 17 años se convirtió en la judoca más joven de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y a los 21, en Pekín 2008, hizo historia como la primera mujer estadounidense en conseguir una medalla olímpica en judo al colgarse un bronce.

Sin embargo, el éxito le supo a poco a Ronda Rousey y la joven comenzó a cansarse del judo hasta terminar dejándolo. Pasó del tatami a trabajar como camarera en un bar de mala muerte, donde ganaba el suficiente dinero para pagar el alquiler de un apartamento cochambroso e incluso llegó a dormir en múltiples ocasiones en su coche. Fue entonces cuando las Artes Marciales Mixtas aparecieron en su vida y ésta dio un giro inesperado que la puso en la órbita del fenómeno mediático y deportivo en el que no tardaría en convertirse. Comenzó a entrenar en un gimnasio rodeado de luchadores armenios de diferentes disciplinas de deportes de contacto y tardó en ganarse el respeto del que desde entonces y hasta hoy se convirtió en su entrenador, Edmond Tarverdyan. Acostumbrada a enfrentarse con hombres cada día, Ronda no tuvo problema alguno en dominar durante sus primeros combates amateur y profesionales, hasta convencer a Dana White, presidente de la UFC, a jugársela con una división femenina en la empresa más importante de MMA en la actualidad.

Ronda Rousey llegó invicta a la UFC, con seis victorias a sus espaldas en el mismo número de combates. Ninguno de sus duelos en el octógono había pasado del primer round y sus primeros cuatro enfrentamientos se los había ventilado en un total de 148 segundos (no es una errata). Su famosa técnica del armbar, término anglosajón para referirse a la palanca de brazo y su consiguiente luxación, era completamente infalible y pronto se ganó el apodo de ‘Armbar Queen’. “Mi madre solía saltar sobre mí cada mañana para aplicarme una palanca de brazo y obligarme a salir de la cama. Es una técnica que aprendí desde muy pequeña”, confesó en su momento ‘Rowdy’. Tanto es así que nueve de sus doce victorias como profesional de las MMA se produjeron del mismo modo. ¿Será capaz Amanda Nunes de evitar la luxación más mortífera de la UFC? De no ser así, los focos ya están preparados para acompañar a Ronda Rousey hasta su trono y brillar como cuando el mundo se rendía a sus pies y hasta Hollywood acabó atrapado en las redes de una preciosa sonrisa que desaparece en el momento que se trata de hacer negocios en el octógono.

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