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La dura infancia de Ronda Rousey

ABC ABC 18/05/2016 Álvaro García Colmenero
Ronda Rousey, bella y peligrosa Ronda Rousey, una belleza que te puede matar en 5 segundos

La luchadora de artes marciales mixtas y judoca retirada, Ronda Rousey (California, 1987), tuvo que soportar las burlas de sus compañeros en el colegio durante su infancia. Nacida en el Condado de Riverside, su prematura pasión por las artes marciales y los deportes de contacto le condenaron a ser la «rara de la clase» en un entorno donde los deportes de combate estaban reservados a ser exclusivamente para hombres. «En el mundo de las artes marciales mixtas la resiliencia es algo obligatorio», ha dicho Rousey en alguna ocasión.

Su madre, Ann Maria Rousey DeMars, también tuvo una carrera condecorada en judo y fue la primera estadounidense en ganar un campeonato del mundo en esta disciplina con su victoria en 1994. Ella le animó a que dejara a un lado las mofas de los demás para que se dedicara a hacer aquello que más le gustaba: competir sobre un ring.

Su vida ha estado marcada por los problemas desde el primer día. Cuando nació, el cordón umbilical se enredó en su cuello y la falta de oxígeno en el cerebro causó que, en su niñez, tuviera problemas para desarrollar su capacidad de hablar. Hasta que cumplió cuatro años no pronunció sus primeras palabras, y hasta los seis no formuló frases completas. Además, cuando tenía apenas ocho años, la tragedia acudió a su vida en forma de muerte. El fantasma del suicidio de su padre es algo que la perseguirá siempre. Una rara enfermedad en la sangre evitó que el progenitor de Ronda Rousey pudiera recuperase de un terrible accidente que afectó a su columna vertebral, y al enterarse de que quedaría tetrapléjico, prefirió quitarse la vida.

Ronda Rousey © John Locher/AP Ronda Rousey

El camino hacia el estrellato

Pero Rousey está hecha de otra pasta. Siempre ha sabido sobreponerse a los golpes más duros, que son los que da la vida. «No hay nada en mi vida que me gustaría volver y cambiar, incluso los momentos más oscuros. Todos los éxitos y alegrías más grandes de mi vida son el resultado de las peores cosas. Cada oportunidad perdida es una bendición disfrazada». Y añadía que «hubo momentos que yo sabía que estaba en una situación horrible, pero también sabía que no iban a durar para siempre».

Así, la californiana dejó todas sus penurias a un lado, y se puso a entrenar duramente todos los días en el gimnasio al que solía acudir en su condado. De este modo, se proclamó campeona de judo de Norteamérica, y, posteriormente, del mundo. Con tan sólo 17 años acudió a los Juegos Olímpicos de Atenas, pero se quedó sin medalla. No obstante, con la persistencia que le caracteriza, cuatro años más tarde, se presentó en los de Pekín, donde consiguió un bronce en judo para los Estados Unidos.

La luchadora estadounidense tuvo que superar serios problemas al nacer y la prematura muerte de su padre. © AP La luchadora estadounidense tuvo que superar serios problemas al nacer y la prematura muerte de su padre.

Tras el éxito en su participación en los Juegos, la luchadora de 170 centímetros dio el salto a las artes marciales mixtas, que combina todos los estilos de lucha en un octágono rodeado de una jaula. No es que Rousey haya pisado por primera vez el octágono para convertirse de manera inmediata en la estrella que es ahora. En sus inicios, entrenaba por las noches y durante el día tenía dos trabajos diferentes en los que ganaba el salario mínimo para poder mantenerse.

Después de haber sorteado cada uno de los obstáculos que la vida le ha presentado, Rousey es hoy, a sus 29 años de edad, la mujer más dominante en el espectro deportivo. Tan solo el tropiezo ante Holly Holm –que la noqueó el pasado 15 de noviembre– ha conseguido humanizar a esta campeona que había ganado sus doce combates profesionales sobre el octógono hasta entonces. Pero ella está acostumbrada a levantarse en cada caída y es un ejemplo de éxito para todos aquellos que la admiran por su belleza, valentía y espectacularidad dentro de la jaula de metal. «No se trata simplemente de ganar el round. Se trata de ganar cada segundo de tu vida».

A finales de este año volverá a los octógonos para luchar por el título mundial de UFC, que esta guerrera defendió con total efectividad en seis ocasiones. La jaula espera impaciente el regreso de Ronda Rousey.

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