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La explosión de Dion Waiters, luz en el gris curso de los Cavaliers

AS AS 05/04/2014 Manuel de la Torre

En Cleveland es Kyrie Irving quien acapara toda la atención. Los titulares siempre apuntan al genial base australiano, llamado a liderar el resurgir de la franquicia tras la marcha de Lebron James allá por el verano de 2010. Sin embargo, apenas un año después del aterrizaje del último MVP del All Star en los Cavs en el curso 2011/2012, llegó a la franquicia de Ohio un escolta, Dion Waiters, para formar uno de los backcourts con más futuro de toda la Liga. Si bien su elección en el puesto número cuatro del draft 2012 resultó sorprendente, convirtiéndose en el gran bombazo de aquel sorteo en el que salió escogido Anthony Davis como número uno, respondió desde el primer momento a la confianza que los Cavaliers depositaron en él.

En su primera campaña se convirtió en el segundo máximo anotador gracias a los 14,7 puntos que promedió, lo que le valió ganarse con derecho propio un hueco en el mejor quinteto de Rookies, además de ser nombrado como mejor novato del mes de febrero del año pasado. Poco después, vio cortada su progresión debido a una lesión en su rodilla izquierda, perdiéndose once de los últimos quince encuentros de una campaña en la que los Cavaliers acabaron en la zona baja de la Conferencia Este con apenas 24 victorias.

Pese a ello, a inicios de esta temporada las expectativas en torno al equipo se dispararon. Mike Brown, quien ya dirigió al equipo en la época de LeBron, regresó tras su fracaso en el banquillo de los Lakers a la franquicia en la que se labró su prestigio como técnico. Además, los Cavs reforzaron su roster eligiendo como número uno del draft 2013 a Anthony Benett. Una apuesta que en los meses posteriores acabaría convirtiéndose en fracaso, tal y como ocurrió con Andrew Bynum. El antaño pívot con más futuro y llamado a marcar una época en la NBA fue cortado durante la temporada.

No obstante, las llegadas de dos jugadores de renombre como son Luol Deng y Spencer Hawes sirvieron para realimentar las ilusiones de sus seguidores, lo que coincidió con la racha de seis victorias consecutivas, la mejor desde el adiós de ‘King’ James, que lograron durante el mes de febrero. Cuando parecía que Cleveland resurgía de sus propias cenizas y su ascenso a los playoffs resultaba innegociable, un inesperado balance de dos victorias y siete derrotas acabó por golpear la moral. Desde entonces, a lo largo del último mes, la irregularidad se ha apoderado de este joven e inexperto equipo. Mientras apuran sus últimas opciones (para unos cuantos ya no las hay) de alcanzar el octavo puesto de su Conferencia en detrimento de Hawks y Knicks, y más allá de la consolidación de Irving como estrella de la Liga, la noticia positiva en los Cavs tiene nombre propio: Dion Waiters.

Dion Waiters, realiza un mate en la derrota ante los Hawks. Dion Waiters, realiza un mate en la derrota ante los Hawks.

Sin embargo, la relación entre estos dos jugadores no ha sido siempre la mejor. A comienzos de esta temporada sus problemas parecían no tener solución. Los dirigentes de Cleveland se llegaron a plantear el traspasar al escolta para evitar el descontento de Irving. Sin embargo, en los últimos tiempos parece haber escampado el temporal. El australiano incluso ha llegado a describir a Waiters como un "buen amigo". Mike Brown también contribuyó a suavizar la tensión. "Han tenido momentos en los que han jugado muy bien juntos. Son dos jóvenes que están descubriendo cómo hacerlo bien por ellos mismo. Están aprendiendo a jugar entre ellos", destacó el técnico hace dos meses. 

El escolta, tras comenzar el curso como integrante del quinteto de Brown y ser relegado al rol de sexto hombre (tal y como acostumbraba a hacer en su etapa en los Syrucase Orange de la NCAA) poco después (gran parte de esto se debe a lo relatado en el párrafo anterior), parece haber recuperado un hueco como titular. Más allá de la condición que ostente en el equipo, su influencia en el juego de los Cavs va más allá de toda duda. Su explosividad recuerda, salvando las distancias, al Dwyane Wade de antes de las crónicas dolencias de rodilla. En marzo completó su mejor mes desde su llegada a la Liga. Primero demostrando que puede ser un buen complemento de Irving, y tras la ausencia de ocho partidos del base, destapándose como un jugador capaz de llevar la batuta ofensiva al promediar 22 puntos por noche en este tiempo. En total, a lo largo del pasado mes anotó una media de 19,3 tantos, o lo que es lo mismo, 5,7más que en el anterior, febrero. De hecho, en los dos primero partidos de abril y ya con Irving de regreso, Waiters ha aumentado sus prestaciones hasta los 24,5 (26 en la victoria ante Orlando y 23 en la derrota ante los Hawks esta madrugada), liderando a su equipo en esta faceta.

Es cierto que esta mejora se puede deber en parte al considerable aumento de minutos respecto a enero (27,3) y febrero (24,4), teniendo en cuenta que en marzo superó con holgura los 33 minutos. No obstante, a su favor hay que decir que durante diciembre contó y con una presencia similar (31,6) y no alcanzó a producir 15 puntos (14,8).

Visto esto, parece que nos encontramos ante el momento clave que decide y marca la trayectoria de cualquier joven jugador de talento. Se encuentra ante la disyuntiva de elegir entre el camino más largo o más corto en pos de hacerse un hueco en la élite. Si opta por demostrar que es alguien en torno a quien construir un equipo (aceptando a Irving como jugador franquicia y convirtiéndose en su principal apoyo a la hora de conducir a los Cavs entre los mejores); o si por el contrario deja que estas últimas buenas actuaciones acaben impulsando su ego, pasando así a formar parte de uno de tantos jugadores presa de su mala cabeza.

Por el momento, analizando los guarismo de este año respecto a los obtenidos el anterior (15,7 puntos por 14,7, un 1,9% de acierto mayor en tiros de campo y del 5,8% en triples -su gran rémora en su etapa universitaria-, manteniendo cifras similares en rebotes, asistencias y robos con el mismo tiempo de juego), hablan de un jugador con margen de mejora. Si bien Irving seguirá siendo el centro de atención en Cleveland, parte del esperado paso adelante a dar por la franquicia la próxima temporada (sino hay traspaso de por medio este verano) debe tener a Waiters como protagonista. Siempre y cuando, claro o está, su relación con Kyrie mejore o se mantenga, al menos, como en estos últimas semanas.

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