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La gloria de Andy Murray 20 años después de su infierno terrorista

SPORTYOU SPORTYOU 07/11/2016 David Sánchez de Castro
Murray, durante su partido ante Isner en París. © Reuters Murray, durante su partido ante Isner en París.

El 13 de marzo de 1996, Thomas Hamilton entró en el colegio de primaria de Dunblane, cerca de Stirling (Escocia), y asesinó a 16 niños y un profesor antes de suicidarse. Entre los alumnos que vivieron uno de los sucesos más dolorosos de la historia de Gran Bretaña se encontraba el que, desde este lunes, es el número 1 del tenis mundial: Andrew Barron Murray, más conocido como Andy Murray.

Muy pocas veces se ha visto a Murray hablar de aquel suceso. Por aquel entonces tenía sólo 8 años, y el trauma le hizo enterrar lo ocurrido en lo más profundo de su memoria. En su autobiografía, 'Hitting back', expió sus fantasmas en uno de los capítulos más duros de su vida. "Lo más absurdo es que conocía a aquel tipo", rememora Murray, que se salvó gracias a que él y su hermano Jamie (también tenista profesional, un año mayor que él) se escondieron bajo un pupitre. Para su madre también fue una pesadilla inenarrable: "Absolutamente horrendo, la peor situación que te puedes imaginar que tienes que pasar en tu vida", recordaba Judy Murray en una entrevista en ESPN en 2009. "No puedes imaginar lo que es esperar sentada sin saber sin tus chicos están vivos o muertos", rememora. Por eso nunca se separó de él.

Vivir el ataque en primera persona cambió la vida para siempre a la familia Murray, y especialmente a Andy, cuyo carácter se volvió taciturno y arisco. El tenis, deporte que habían practicado su abuelo y su propia madre, se convirtió en un refugio obligado, aunque para el adolescente no fue un paso que diese con gusto. Con 15 años estuvo a punto de enrolarse en las filas del Glasgow Rangers de fútbol, que le ofreció una prueba tras mostrar ciertas aptitudes. Judy Murray le quitó la idea de inmediato y le mandó a España para que Emilio Sánchez Vicario le entrenase en su escuela de Barcelona. La omnipresente figura de su madre le ha acompañado desde siempre, hasta el punto de que Andy entendió que le estaba perjudicando cuando empezó a estallar como una de las grandes figuras de la raqueta. En 2012, tomó la decisión de arrebatar a su madre el papel de entrenador y fichar a Ivan Lendl, ex número 1 en los años 80. Su madre pasó a un segundo plano, pero Murray empezó a sonreír.

Desde entonces, todo cambió. La figura de alguien ajeno a su familia liberó a Murray, que incluso empezó a relacionarse con la gente del circuito e hizo amistad con algunos. Lendl ejerció de entrenador, de confesor y de apoyo en los momentos más difíciles, y los resultados deportivos lo notaron en ese mismo 2012: campeón del Abierto de Estados Unidos, finalista en Wimbledon (lo ganó en 2013 y 2016) y los Masters 1000 de Miami y Shanghai, medalla de oro olímpica en Londres 2012 en individuales y plata en dobles... Murray empezó a colarse de vez en cuando en la pelea entre los tres grandes del momento (Nadal, Djokovic y Federer) y, poco a poco, tantos años de trabajo y sufrimiento han obtenido su premio.

Número 1... de momento

Su victoria en París Bercy este domingo ante el gigante John Isner ha sido un extra que casi no tenía previsto. A Djokovic ya le había arrebatado antes el liderato del ránking, pero lo ha remachado con un nuevo trofeo, el número 43 de su carrera. No obstante, el escocés no tiene asegurado terminar el año como número 1: se lo jugará en la Copa de Maestros de Londres con el propio 'Nole', que promete batalla.

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