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La nueva F1 calienta motores

Marca Marca 02/11/2015 José María Rubio
No puede ser que los jugadores del partido dicten las reglas o tengan derecho a veto. © Marca No puede ser que los jugadores del partido dicten las reglas o tengan derecho a veto.

Bernie sigue siendo el jefe, aunque sea solo un empleado y pequeño accionista en el conjunto de las compañías que poseen los diferentes derechos de explotación de la F1.Jean Todt, presidente de la FIA, y Bernie Ecclestone, Supremo de la F1, al fin ven converger sus ideas visto que todos están obligados a entenderse en la Fórmula 1 actual si no quieren que esto se acabe.

Ha demostrado tener el sentido común que les ha faltado a otros, y al final ha impuesto su tesis, que era la única vía posible para que todo funcione. El veto de Ferrari a que haya motores baratos, que desveló la FIA para que todos sepan de qué va la película, es solo un avance de que las cosas están cambiando.

No puede ser que los jugadores del partido dicten las reglas o tengan derecho a veto. Esa norma la impuso en su día Bernie porque tenía amarrados a algunos equipos pequeños y así tenía el control frente a grandes marcas como Toyota, que de hecho se fueron marchando de la F1 precisamente por ese derecho a veto a la hora de tomar decisiones.

Pero esto se acaba en 2017 por decreto, y la FIA volverá a ser quien dicte las normas: quien quiera seguirlas se apuntará y el que no, a su casa, como pasa en cualquier deporte. Bernie ha hecho ver a Todt que es la única opción para que esto salga adelante.

Motores 2.2 biturbo

La clave son los motores y la idea de introducir un suministrador independiente y barato: a 6 millones la pieza. Si logra que pueda dar los mismos motores a todos sus clientes y que éstos sean competitivos, que puedan competir con los gigantes actuales (Mercedes, Ferrari, Renault y Honda) aunque sea capándoles, habrá dado un paso importante para la llegada de nuevas escuderías.

Y que las existentes, como Red Bull si no sigue con Renault, puedan tener más opciones sin tener que correr a sabiendas de que no tienen ninguna opción de ganar nunca. Como puede ser el caso de Williams también: sí, tiene motor Mercedes, pero nunca ganará un Mundial con él.

Ahora se trata de enmendar ese error garrafal de adoptar en tiempos de crisis una tecnología cara y sin probar suficientemente. Van hacia un motor 2.2 biturbo con un sistema de recuperación de energía básico. Igualarlos en prestaciones con los actuales y que compartan incluso pista. Ya ha ocurrido en la F1.

El timo del 'verde'

Bernie y Todt por fin han cogido la cuerda por el mismo lado y se van entendiendo, no les queda otro remedio. El falso giro verde de la F1 ha estado a punto de costar la desaparición del campeonato por sus elevados costes.

Ese toque 'green' se queda en mera anécdota cuando se ven las decenas de generadores diésel gigantescos que alimentan la electricidad de todos los circuitos durante el fin de semana de carrera. Contaminan más que todos los F1 con los anteriores motores V8 o V10 en acción. Eso sin hablar de las carreras nocturnas, con Singapur a la cabeza, seguido de Abu Dhabi y Bahréin.

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