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La nueva sensación del tenis español

ABC ABC 21/07/2016 Carlos Chelle
Ramos celebra su título en el ATP 250 de Bastad © AFP Ramos celebra su título en el ATP 250 de Bastad

Albert Ramos está, a sus 28 años, lejos de ser una joven promesa. Sin embargo, es ahora, en su madurez tenística, cuando está demostrando atesorar más juego y potencial del que había enseñado en sus nueve años como profesional. Unos resultados que hace un año eran totalmente impensables en el barcelonés pero que empiezan a confirmar lo que Ramos apuntaba en su juventud.

Y es que el tenista zurdo llegó a situarse entre los diez primeros de la clasificación junior pero, en su salto al profesionalismo, su evolución ha sido más bien lenta. Hace poco más de cinco años, el español conseguía meterse por primera vez entre los 100 mejores jugadores del planeta. Desde entonces, casi siempre se ha movido en torno al puesto 50 y sin dar ese último empujón que le acercara a puestos de mayor prestigio.

No ha sido hasta este pasado fin de semana cuando el tenista zurdo ha conseguido estrenar su palmarés ATP. Sí que se había impuesto en seis torneos Challenger, un circuito también organizado por la asociación de tenistas pero para jugadores fuera de los primeros puestos. La arcilla de Bastad -por otra parte, su superficie favorita por su querencia por el juego de fondo de pista- ha sido testigo de excepción del estreno de Ramos, y poca gente mejor que el exnúmero uno mundial Björn Borg para entregarte tu primer título importante.

Mejorando cada Grand Slam

Aunque el torneo sueco «solo» sea un ATP 250 -el cuarto escalafón dentro del 'ATP World Tour'- la victoria hizo que el lunes el español amaneciera instalado en el puesto 31, el mejor de su carrera. No obstante, su subida en la clasificación se debe más a sus buenos resultados en Grand Slams, en los que ha batido, grande a grande, sus mejores marcas.

Nunca había ganado un partido en el Abierto de Australia; este año logró estrenarse, aunque se quedó en segunda ronda. Solo el por aquel entonces vigente campeón de Roland Garros, Stan Wawrinka, consiguió frenarle en los cuartos de París; allí ganó los mismos partidos que en sus 18 grandes anteriores. Y se despidió de Wimbledon en su tercer partido; de nuevo, mejorando la segunda ronda conseguida la pasada campaña.

Ya el año pasado generó bastante ruido mediático al derrotar a Roger Federer en el Masters 1.000 de Shanghai, aunque acto seguido cayera ante Tsonga y los ecos de la victoria ante el suizo se diluyeran enseguida.

Ahora, en su horizonte aparecen los Juegos Olímpicos. Pese a no cumplir el criterio del número de convocatorias en Copa Davis necesarias para ir a Río 2016, la Federación Internacional de Tenis aceptó que tanto él como Rafa Nadal asistieran a la cita olímpica. No son en tierra batida, su superficie favorita como atestiguan los cuartos en el Grand Slam parisino y su reciente título en Suecia, pero con la cantidad de bajas importantes que habrá en Río 2016 -Berdych, Raonic, Kyrgios o Isner, entre otros- no se puede descartar ninguna sorpresa de la «nueva sensación» del tenis patrio.

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