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La otra gran familia de Tito Vilanova

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 27/04/2014 Francesc Perearnau
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El 'Espai de Condolències' habilitado en el 'hall' de la Tribuna Principal del Camp Nou permitió a todos los barcelonistas testimoniar su dolor por Tito y centralizar la reacción popular mientras la familia podía realizar en la intimidad el sepelio y las honras fúnerarias con la discrección que Tito había deseado.

Estratega hasta el fin y consciente hasta el último suspiro de que su final se acercaba, el técnico dejó instrucciones precisas sobre cómo proteger a su familia del foco de la prensa tras su muerte, no por rechazo a lo mediático, inevitable, sino porque él mismo no habría soportado un desfile de almas como el de ayer en el Estadi. Se habría negado a ese protagonismo y no lo quería para los suyos.

La familia, con la que la directiva coordinó el día después, delegó en el club el formato elegido para que el barcelonismo pudiera expresarse masivamente, convirtiendo a la junta en la 'familia' de Tito a los efectos de recibir el pésame de tantas manos amigas. Los vicepresidentes Jordi Cardoner, Carles Vilarrubí y Jordi Mestre, junto a Toni Freixa y Pilar Guinovart, que se hartó de llorar emocionada cada vez pasaba por delante del mural de Tito, llevaron el peso de esta representación que finalmente aceptaron en nombre de Montse, Carlota y Adrià, a quienes serán entregados los libros con las miles de firmas, mensajes y dedicatorias y todo el material gráfico recogido entre ayer y hoy.

Era el Barça, sin nombres ni apellidos, el que despedía a Tito, pero inevitablemente había a quien se le encogía el corazón repasando el último 'whatsapp' suyo, con la foto de su mano y la de su esposa entrelazada en la imagen del perfil. La de su hija Carlota era estos días la de sus cuatro manos unidas.

Hasta la semana pasada intercambió mensajes con Zubizarreta y con técnicos del club, pues seguía trabajando en lo que podía hacer, análisis futbolístico y, de algún modo, de consultor. Tito dejará huella en muchas actualizaciones técnicas del proceso formativo. Pasaron por allí, también, los monitores de la FCBEscola, donde su hijo Adrià empezó a formarse a manos de su director, Xevi Marcé.

Recordaba las tardes en que Tito acompañaba a su hijo a entrenar y se sentaban ambos a hablar de fútbol, sobre todo de fútbol regional en aquella época. Nunca pretendió influir ni habló de su hijo con sus entrenadores. Tampoco cuando llegó al staff técnico.

Así se ganó el respeto de todos, sin pisar ni gritar, avanzando siempre en silencio. La treintena de Boixos Nois que por la mañana llevaron una corona al estadio también respetaron ese espacio de solemnidad y rezaron mientras algunos les aplaudían. Por Tito.

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