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La saga azulgrana continúa

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 26/05/2014 Oriol Domènech
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El fútbol no entiende de recomendaciones. La calidad de los jugadores aparece sobre el césped sin protección alguna y sólo los mejores se abren camino con su propio esfuerzo, sin aditivos. No por ser el hijo de quien se es, es más fácil, aunque el refrán 'de tal palo, tal astilla' se ajusta a veces a la realidad. Ocurre en el Barça. En el campo, en el banquillo y en los despachos.

El ejemplo más ilustrativo es Carlos y Sergio Busquets, el ex portero azulgrana, y hoy entrenador de porteros del filial, y el centrocampista del primer equipo. El éxito heredado de las categorías inferiores.

Pero hay otros referentes. En el Infantil B están Sergi Altimira, un brillante central que puede jugar de mediocentro, hijo de Aureli Altimira, nuevo coordinador del fútbol formativo. Tío, además, de Adrià, veloz extremo del mismo equipo. Como Guille Amor, cuya sabiduría como medio centro en el mismo Infantil B le viene de Guillermo Amor, miembro destacado del Dream Team.

La cantera es un vivero. Adrià Vilanova, hijo del fallecido Tito Vilanova, apunta hacia arriba. Juega en el Juvenil B. Es un central con buena salida y sobre todo olfato goleador. Los técnicos le aprecian porque sabe estar a la altura en las grandes citas. Con él jugó en el jeje de la zaga hace unos años Edgar González, hijo de Lluís. Hoy lo hace en el Cornellà.

Fuera de las instalaciones culé, otros también despuntan. Gerard Valentín,  hijo de Albert Valentín, responsable de la gestión de la secretaría técnica, ha completado un año excelente. Juega en el Olot y es el lateral que más ha sorprendido del Grupo III de Segunda B. Destaca por su disciplina táctica, proyección hacia la línea de fondo, velocidad y centros, que es su verdadera especialidad. Los filiales de Elche, Levante y Valencia le van detrás, aunque no le faltan ofertas de Segunda. Girona, Numancia y Zaragoza ya han preguntado.

Va para los 21 años, como Jesús Unzué, portero del Rubí, de Tercera, que militó en las inferiores del Barça y formó parte del Juvenil A que conquistó el triplete hace tres años. Su padre Juan Carlos Unzué es el ayudante de Luis Enrique en esta nueva etapa del primer equipo. Ha desarrollado la misma seguridad y colocación, con tiempo para depurar su técnica. Aitor prefirió dar unos pasos adelante y destaca como pivote e interior en el Gavà.

La descendencia de Eusebio Sacristán, actual entrenador del 'B', también disfruta con el balón. Alejandro es Juvenil en el Vilanova y como su padre ha sabido ganarse al equipo.

El apellido Sanllehí también se da a conocer. El hijo del director del fútbol Raül Sanllehí, Lucas, milita en el Infantil A del Cornellà, otro de los clubs que mejor tratan el fútbol base de Catalunya. Es un hábil extremo izquierdo.

Bernat Boada, hijo de Pep Boada nacido en 1994, jugaba en el juvenil del Olot y este año lo ha hecho en el Hòstoles, de Tercera Catalana.

La lista es más larga. Otra muestra, aunque anecdótica, de la pasión por el fútbol de los culés.

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