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La verdad sobre el 'caso Casillas'

Marca Marca 01/07/2016 José Félix Díaz
Del Bosque y Casillas charlan durante la concentración del Mundial de Brasil. © Getty Del Bosque y Casillas charlan durante la concentración del Mundial de Brasil.

Triste final. Eliminación en octavos, triste regreso, fracaso deportivo y trastos a la cabeza entre el seleccionador y el capitán. Lo que parecía iba a ser una dulce transición ha terminado con una ruptura de relaciones entre Del Bosque e Iker Casillas. "He mandado mensajes a todos los jugadores menos a uno, a Casillas", sentenció el técnico en la noche del jueves en la SER.

El técnico llegó a Francia tranquilo. Sabía que su portero titular iba a ser David de Gea e intuía desde el mes de marzo que Casillas iba a asumir su rol de suplente. Conversaciones y gestos así le llevaban a pensar en un relevo tranquilo. Pero no ha sido así. Mucha gente le avisaba al seleccionador del problema que se le podía plantear y algunos le invitaban a dejar fuera al capitán, pero él no podía traicionar a una leyenda y por eso decidió llevarle a Francia.

Todo cambió a raíz de que Del Bosque repartiera roles y Casillas supiera que en esta ocasión, catorce años después, le tocaba ser suplente. A partir de ese momento fue otro. Cambio radical. El portero se empezó a sentir fuera del equipo. Ya no se sentía partícipe del grupo, tal y como reconocen a MARCA algunos jugadores de la selección.

Casillas esperaba jugar y no asimiló la suplencia. Es más el famoso vídeo de Rambo que colgó en sus redes sociales viene a reivindicar su pasado y reclama un trato diferente al recibido. Al cuerpo técnico y a algunos compañeros no les ha gustado nada.

Convivían, pero todo estalla con la filtración de su posible titularidad. Una pregunta de Ochotorena sobre cómo se encontraba fue tomada por algunos como un cambio de guardia en la portería. Casillas no reaccionó bien, limitándose a contestar que el titular era De Gea, como dejando claro que esta ya no era su guerra.

Casillas no jugó minuto alguno ni ante Croacia ni ante Italia, limitándose a animar al grupo desde el banquillo. La relación con el técnico y sus ayudantes estaba rota. Ni una palabra más. Distanciamiento total y absoluto, tal y como quedó demostrado en la despedida de Barajas (sí que se despidió de sus compañeros) y en la ausencia de mensajes posteriores por parte del técnico.

Casillas pensaba que se merecía más explicación de una simple conversación al día siguiente de su suplencia por esas 167 veces en las que había vestido la camiseta de la selección. Por ese motivo decidió cortar, alejarse del técnico. A Del Bosque no le gustó que el portero filtrara que no le había dado explicación alguna y que no habían hablado.

En MARCA ya contamos que Del Bosque se encontraba más ácido que nunca y no ha tardado en quedar demostrado. Por primera vez, el técnico señala a uno de sus jugadores de la manera que lo ha hecho con Casillas. Ni en el triste adiós de Brasil de Xavi Hernández pasó algo así. Con el centrocampista lo arregló todo, con Casillas parece complicado.

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