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Las carencias del Madrid, las estrellas del Real

SPORTYOU SPORTYOU 19/02/2016 David de la Peña
Las carencias del Madrid, las estrellas del Real © Getty Images Las carencias del Madrid, las estrellas del Real

El Real Madrid dejó muy encarrilado su pase a los cuartos de final de la Liga de Campeones en su visita a Roma, aunque fases bastante prolongadas del partido enseñaron algunas carencias que en los momentos decisivos, frente a rivales más exigentes, pueden alejarle de los títulos. Evidentemente el hecho de que el "poyecto Zidane" acabe de empezar, y el lógico lapso de tiempo necesario para que cuaje cualquier idea se trata de un argumento de peso a la hora de evaluar el rendimiento blanco, pero la sensación es que esas lagunas tienen más que ver con la composición de su plantilla que con la correcta evolución del sistema de juego.

Evidentemente el Real Madrid cuenta con un elenco de una calidad brutal, pero con problemas para afrontar algunas situaciones concretas que plantean los partidos. El primero de ellos es su escasa capacidad de desborde. En el once blanco solo un futbolista es capaz de eliminar a su marca de forma constante si el rival está encerrado -como hizo la Roma durante muchos tramos de la primera parte-, y ese es Marcelo. Isco, James o Benzema son realmente brillantes para guardar el cuero o combinar, pero no tienen la electricidad de un Neymar, un Di María, o incluso, un Riyad Mahrez. Ese tiempo extra que gana el rival para ofrecer una ayuda hace que el Madrid dependa de otros recursos en estas situaciones, como una combinación milimétrica o una aportación concreta de Bale o Cristiano Ronaldo, que tienen un arsenal de virtudes incuestionables a nivel ofensivo, pero el regate en espacio reducido no es una de ellas.

El segundo problema que tiene el conjunto blanco es su escasa capacidad de contragolpe. Si Gareth Bale no está en el campo, el Madrid no consigue lanzar ataques verticales y veloces si el rival pierde el balón y tiene pocos efectivos por detrás de la pelota. Benzema es un jugador de apoyos, y Cristiano ya no tiene las piernas de la época de Mourinho. Ronaldo es crack, por supuesto, pero el 0-1 frente a la Roma define esta circunstancia. El Cristiano de Mou hubiese llegado al mano a mano contra el portero con un último acelerón devastador, pero este tiene que maniobrar -calidad le sobra- y arriesgar a que el disparo sea bloqueado. No poder contragolpear -o depender en exclusiva de Bale para hacerlo- es una rémora importante en el primerísimo nivel, cuando te juegas los títulos.

Sin embargo, y aún con esas carencias, es imposible no meter al Real Madrid en el grupo de cinco o seis candidatos a hacerse con la Liga de Campeones. La actuación de Sergio Ramos en el Olímpico, compensando los constantes contragolpes que aún concede un sistema frágil, una jugada de toques veloces entre Isco, Marcelo o Benzema, o un disparo de Cristiano Ronaldo o Gareth Bale obligan a ello. En cualquier caso, considero una verdad a medias la opinión "las individualidades pueden salvar a un Madrid sin sistema", puesto que la -buena- idea de Zidane a su mejor nivel seguiría contando con problemas relevantes a la hora de afrontar ciertas situaciones. De hecho, la sensación es que solo el Jesé que todos esperábamos antes de su lesión, o el mercado de fichajes, podrían compensar un déficit que una plantilla repleta de calidad como la blanca transmite tener desde su construcción.

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