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Las expectativas del fútbol

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 07/05/2014 Mònica Planas

El pasado domingo en 'Salvados' emitieron 'El fútbol también es así'. Un reportaje que pretendía mirar bajo las alfombras del negocio del fútbol. El problema es que el programa coincidió en horario con el Valencia-Real Madrid, uno de los partidos más cargados de emoción y suspense de esta Liga. Curiosa paradoja televisiva. La cara y la cruz de la misma moneda.

Évole intentó que afloraran los aspectos más oscuros del fútbol: el tráfico de niños, el negocio alrededor de las futuras promesas, la presión de los padres para criar estrellas, los teje-manejes de los clubes para eludir impuestos, los chanchullos de los futbolistas para escaquearse de Hacienda y la relación entre fútbol y poder. Interesante como pincelada periodística aunque con cierta sensación de que Évole todavía se quedó corto. Intuyes que hay tanta mierda escondida que ni dedicando una temporada entera de Salvados aclararíamos nada.

Pero 'El fútbol también es así' arrancó con una entrevista un chico de Mali que actualmente juega en el CD Canillas y entrena a los críos del club. Alassane Diakité explicaba su vivencia. Se fue de su país engañado por un supuesto representante que le prometió ser el nuevo Eto'o en Europa. Sus padres invirtieron dinero para que él pudiera cumplir su sueño futbolístico, pero al llegar a París se dio cuenta que todo era una farsa. Ni fútbol de élite, ni dinero, ni éxitos, ni promesas. Acabó en el Canillas. Ahora dice: "El fútbol me debe… pero también me está dando algo". Actualmente puede mandar dinero a sus padres para seguir pagando la deuda de esa estafa. La entrevista que le hizo Jordi Évole me recordó otra que el propio Évole emitió hace tres semanas, en el reportaje sobre la inmigración en Melilla. En el monte Gurugú entrevistó a un chico que llevaba cuatro años en la indigencia esperando a cruzar la valla. Se fue hace siete años de Costa de Marfil. Su deseo: Ganarse la vida como futbolista en Europa. Otra vez, la cara y la cruz de la misma moneda. Con engaños o sin ellos, en ambos lados de la valla, el fútbol pervive gracias a las enormes expectativas que depositamos en él

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