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Lewis Hamilton: "Ganar en Barcelona sería un sueño"

Marca Marca 07/05/2014 Miguel Sanz. Barcelona
Photo © Proporcionado por marca.com Photo

Lewis Hamilton es otro. La edad, 29 años, también ayuda, pero ha mudado el carácter, hasta la piel. El miércoles en Barcelona, en el estupendo karting Castellolí, tuvo uno de esos días que los pilotos afrontan con escaso entusiasmo cada gran premio del año: patrocinadores, vips venidos de todo el mundo, y hasta carrera de karts contra periodistas e invitados de Petronas. Pues sin problemas, todo son sonrisas durante cuatro horas.

"La gente en España ha ido cambiando año tras año con respecto a mí. Cada vez hay más banderas, más calor. Lo noto", dice. La realidad es que después de Fernando, en la calle la gente quiere que gane él. Quizá por sus tres espléndidas victorias en las tres últimas citas o porque Lewis también sufrió lo suyo la compleja personalidad de su segundo padre, Ron Dennis, y acabó agotado y agarrotado. Los rescoldos de 2007 ya están apagados.

Ahora, sin el corsé de McLaren, los tatuajes se le salen de la camisa, el enorme diamante del lóbulo brilla con luz propia, como el IWC dorado en la muñeca y las gafas de enorme cristal oscuro. Contrastan con la parafernalia oficial del traje, la gorra y las botas grises. Se sale del papel de piloto, justo lo que busca también con su trabajo en las redes sociales. Con sus perros Roscoe y Coco y sus intimidades.

Su circuito maldito
"No sé por qué no he ganado aún en Montmeló. Unas veces el Ferrari fue muy fuerte, otras me penalizaron, como en 2012, que era pole y salí último. Otras estuve arriba y abajo... pero creo definitivamente que este año tengo la mejor ocasión, ojalá, porque me encanta España y la pasión de la gente en este circuito", reconoció ayer el líder de un equipo al que ha ido moldeando. Líder de todo, menos del Mundial, algo que puede atrapar este fin de semana tras dos años (desde Canadá 2012), pero sólo si gana por fin, por primera vez, en el GP de España.

"El Mercedes es bueno en todo. No se puede decir que lo sea solo por el motor. Pero este domingo no sé qué pasará, lo que habrán mejorado todos estas tres semanas y lo que lo hemos hecho nosotros, igual hemos ampliado la ventaja", dijo antes de rodar con periodistas y e invitados. "No sé dónde está el límite de nuestro coche, pero no podemos pararnos. Somos velocísimos en recta, aunque Red Bull lo es en curva", señala.

Lewis no se cansó de reír, y de chinchar al personal en el karting. Si se escapaba mucho, les esperaba en la pista, para volver a pelear. "Lo habéis hecho increíble", le dijo a dos de los finalistas. "Si me salgo... ¡el seguro lo pagan Fernando y Nico! ¿eh?", bromeó.

Vigila a Alonso
"Tengo un ojo puesto, por supuesto, en Red Bull, que son los campeones, y en Ricciardo, tiene mucha hambre, está muy concentrado", concedió. "En Fernando lo tengo siempre y en Nico también, claro. Tengo que mejorar en los circuitos donde soy más débil y él me gana, esa es mi prioridad ahora, porque me lo está poniendo muy difícil. Va muy rápido", reconoció antes de volver a su flamante Mercedes Clase S y recolocarse las zapatillas multicolor Puma que dejó en el suelo y que son menos aptas en público. A partir de ese momento volvió a ser, simplemente, Lewis. "Vaya sol, igualito que en Londres", dijo antes de cerrar la puerta del coche.

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