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Los desplantes de Iker Casillas

El Economista El Economista 01/07/2016
Casillas, durante el partido de la Euro ante Italia. © Reuters Casillas, durante el partido de la Euro ante Italia.

Vicente del Bosque sorprendió esta madrugada cuando, en declaraciones a la Cadena Ser, admitió que Iker Casillas había tenido un comportamiento de cierto desprecio hacia el cuerpo técnico por su nuevo rol de suplente en la Eurocopa. "No se portó bien con nosotros. Por eso fue al único al que no le mandé un mensaje de despedida", comentó el ya ex seleccionador (lo dejará el 31 de julio). Un desplante que, sin embargo, no es el único que adorna la carrera reciente de Casillas. Hay más.

Como si su comportamiento hubiera quedado marcado por su 'guerra' con José Mourinho, a Casillas se le puso la piel dura y empezó, en los últimos años, de carrera en el Real Madrid, a protagonizar polémicas que antes parecían impensables en un tipo que, de cara al público, siempre gozó de una imagen, de buena persona.

Xabi Alonso, Arbeloa, el propio Mourinho o Diego López fueron sus 'enemigos íntimos' aquellas temporadas de roces constantes, aquellos meses en los que pasó de ídolo de todo el madridismo a villano para una parte de sus hinchas, aquellos que 'tifaban' a favor de 'The Special One'. Pero ya sin Mou en el banco, las tensiones y polémicas siguieron acompañándole con varios roces que se intensificaron en sus últimos días como capitán blanco.

Un de los más conocidos se produjo en la final de la Champions League, en Lisboa, cuando Sergio Ramos, con quien compartía capitanía por aquello de que Iker no jugaba la Liga, le pidió que fueran ambos los que levantaran la copa de campeones. Esa noche, él, Ramos, había sido el héroe con su ya famoso gol en el minuto 93. Casillas se negó y dio lugar a una imagen infrecuente.

Cuando Platini, entonces presidente de la UEFA, les entregó el trofeo, Ramos trató de acompañar el gesto de levantarlo al cielo lisboeta a la par que su compañero, pero el portero le 'arrebató' la 'orejona' y se la quedó para él solo. Ramos trató de disimular, pero la televisión no daba lugar a dudas. Existió desplante.

Incluso Casillas lo admitió tiempo después. "Si ganamos este año la Undécima, prometo que Ramos la levantará", dijo en 2015, antes de marcharse del Real Madrid.

Aquella fue una despedida triste y avinagrada, llena de pequeños incidentes que cargaron de emoción y tensión su despedida. Y de aquellos días Florentino Pérez seguramente no olvide dos de los gestos que tuvo el portero hacia él y su club. El primero, no perdonar ni un sólo euro de su finiquito. Tanto es así, que el adiós tardó en confirmarse precisamente por problemas con la indemnización al portero.

Cuando se cerró, Casillas compareció sólo en la sala de prensa del Bernabéu. Inicilamente se acusó al Real Madrid y al madnatario de no querer arroparle, pero la realidad (admitida por Casillas) es que fue el futbolista el que pidió que nadie estuviera a su lado, algo que no gustó a Florentino quien, abrumado por las críticas en su contra, rogó a Casillas que un día más tarde le pidiera acudir juntos a un descafeinado homenaje lleno de miradas largas entre uno y otro.

Fue un triste y duro punto y final a la relación entre Real Madrid y Casillas como también está siendo triste y duro su despedida con Del Bosque y, quien sabe, si con la selección española. Por ahora, el propio Iker no ha confirmado su adiós. Quizá le toque tomar la decisión al próximo seleccionador. Quizá tenga que ser Caparrós el que baje definitivamente al portero de 'La Roja'.

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