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Los 'kamizakes' de la Fórmula 1

SPORTYOU SPORTYOU 07/10/2016 David Sánchez de Castro
Los 'kamizakes' de la Fórmula 1 © Getty Images Los 'kamizakes' de la Fórmula 1

Desde que Masahiro Hasemi disputase el GP de Japón de 1976 al volante de un Kojima, el país del sol naciente ha tenido 21 pilotos en la Fórmula 1, con más o menos fortuna. Ninguno de ellos llegó a ser campeón del mundo, ni obtuvo una victoria o una pole, pero todos han compartido características similares: agresivos, muchas veces en exceso, un punto inconscientes y muy divertidos para el espectador, el automovilismo nipón ha dejado algunos corredores para la historia. Ukio Katayama, Tora Takagi, Aguri Suzuki, Satoru Nakajima y su hijo Kazuki o el más reciente Takuma Sato son algunos de los nombres en los que Japón depositó sus esperanzas para brillar en la Fórmula 1.

El debut de un japonés en la F1 ya fue el preludio de lo que iban a ser sus sucesores. Hasemi sólo disputó una carrera en la que a punto estuvo de conseguir la pole, acabó 11º y se llevó la vuelta rápida... aunque con polémica. Días después de aquella carrera, el circuito sacó una nota de prensa dándole la vuelta rápida a Jacques Laffite, y achacando a un error del cronómetro el tiempo dado a Hasemi. La controversia nunca llegó a disiparse, si bien la Fórmula 1, de manera oficial, siempre ha contado al nipón, que nunca más volvió a pisar un paddock del Gran Circo, como el autor de aquella vuelta rápida.

El japonés que más Grandes Premios disputó en la historia de la Fórmula 1 fue el histórico Ukyo Katayama. Entre 1992 y 1997, este tokiota consiguió dar el salto desde la F3000 japonesa gracias a su patrocinador, pero su máximo éxito fue dos quintos puestos con Tyrrell, en 1994. Cuando se retiró en 1997, dio el salto a los sport prototipos (fue segundo con Toyota en 1999 en las 24 horas de Le Mans) y también compitió en tres ediciones del Dakar.

Los pilotos-jefes de equipo

Unos años antes, y con algo más de recorrido, Satoru Nakajima abrió una estirpe de pilotos que, de momento, se ha quedado en intento de dinastía. En su primera temporada, 1987, compartió equipo con el mismísimo Ayrton Senna, en el inolvidable Lotus-Honda amarillo con los colores de Camel. Desde entonces se hicieron buenos amigos, pero mientras el brasileño se encaminó hacia la leyenda, el japonés fue pululando por el paddock hasta su retirada en 1991, con 39 años. A partir de ese momento dedicó sus esfuerzos en crear un equipo de Fórmula 1, aunque los altos costes le hicieron conformarse con uno de Fórmula 3000. Desde entonces (ganó varios campeonatos) se ha convertido en una de las figuras predominantes del automovilismo nipón desde los despachos. Su hijo Kazuki también fue piloto de Fórmula 1, con Williams, pero pasó sin pena ni gloria. Actualmente compite en el Mundial de Resistencia, en Toyota.

Satoru Nakajima fue compañero de Ayrton Senna, y uno de sus mejores amigos

Quien sí fundó su escudería japonesa, aunque no llegó a mucho, fue Aguri Suzuki. Piloto muy irregular de finales de los 80 y principios de los 90 (logró un podio en la histórica carrera de Japón'90, recordado por el accidente de Senna y Prost en el que se decidió el título), en 2006 consiguió que su equipo, Super Aguri, diese el salto a la Fórmula 1. Duró dos años, y su mejor resultado fue un sexto puesto, en Canadá 2007, gracias al también japonés Takuma Sato.

Por puntos y resultados, el mejor piloto japonés de la historia es Kamui Kobayashi. La gran apuesta de Toyota en la Fórmula 1 llegó justo cuando el gigante nipón se vio obligada a retirarse del Gran Circo, pero aún le dio tiempo para sorprender a propios y extraños. Tras tres años en Sauber (con quien logró un podio, precisamente en Japón en 2012), y ser recuperado in extremis por Caterham en 2014 (con un año fuera, como piloto de resistencia de Ferrari), acabó saliendo del paddock de la F1 para irse definitivamente al del WEC. En 2016 salvó los muebles para Toyota en las 24 horas de Le Mans, después de que sus compañeros abandonasen de manera muy cruel a falta de diez minutos de ganar la prueba. Kobayashi es, de momento, el último nipón que ha competido en F1.

Los inigualables Taki Inoue y Yuji Ide

Más allá de sus resultados deportivos, los pilotos japoneses son recordados mayoritariamente por su temeridad en pista. Aunque el más reciente es Takuma Sato (sus éxitos en la Fórmula 1 fueron más bien pocos, y actualmente deja su firma en la Indycar), hay dos que son especialmente recordados: Taki Inoue y Yuji Ide.

Inoue pasó a la historia por ser el único piloto en ser atropellado por el safety car... ¡dos veces! Actualmente es comentarista de televisión, columnista y un divertido tuitero que se toma con humor su propio pasado frustrado como piloto de Fórmula 1. El caso de Ide no es menos surrealista: sólo duró cuatro carreras en Fórmula 1, y le retiraron la superlicencia por petición del resto de pilotos, ya que le consideraban demasiado peligroso.

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