Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Los tiros libres finales mandan al Madrid al cuarto partido

AS AS 21/04/2014 Ricardo González

Ganó el Olympiacos y lo hizo porque estaba escrito. Porque así son los playoffs, porque en batallas igualadas hay mucho de psicología. Y porque el corazón de un campeón no deja de latir de la noche a la mañana. Con la soga marcando el cuello, con ese 2-0 que le situaba al borde del abismo, vimos la versión más esperable del tricampeón de Europa. Concentración y entrega.

Competitividad extrema como último recurso, y la pizarra de Bartzokas para echar una mano. De inicio, Dunston y Mantzaris cambiaban de defensores en el primer bloqueo frontal. Pero ni el Madrid estaba hábil para llevar el balón dentro, a Mirotic, ni el sistema de ayudas del rival lo facilitaba. En medio de un contacto físico extremo, los de Laso se echaron en brazos del tiro de tres. Ni tan mal: 9 de 24 al final.

Brent Petway intenta bloquear la canasta de Rudy Fernández. © EFE Brent Petway intenta bloquear la canasta de Rudy Fernández.

El lastre no estuvo ahí, sino atrás, en su defensa interior, un agujero pavoroso. Mal Mirotic y fatal Bourousis esta vez, que se pasó demasiados minutos emparejado con Dunston cuando se veía que no podía con él. No podía. El americano terminó con 21 puntos (11 ya en el minuto 7) y 32 de valoración. Le pegó él primer empujón a su equipo y esa inercia llegó hasta el final. La zanja se abrió 13 metros (32-19), pero el Madrid casi llegó a cerrarla en el último minuto. Le faltó solidez colectiva durante tres cuartos y una dureza atrás que sólo recuperó en el último para rozar la victoria.

Hasta entonces vivió de Rudy, de Sergio Rodríguez y de Llull. Los tres tuvieron momentos sublimes, aunque en plan Gary Cooper en Sólo ante el peligro. Le dio para echar el lazo al rival y no perder ningún parcial más a partir del primero. Con 68-60 (minuto 31), el Olympiacos pasó más de cinco minutos sin anotar. Buen trabajo bajo su aro de Reyes y de Slaughter, y bonito duelo entre Sergio y Spanoulis.

El Madrid acusa el cansancio, se le nota. Lleva ya meses siempre con alguna ausencia (la buena noticia es que regresó Carroll nueve semanas después y tras encadenar dos lesiones: 3:43 en pista). Pero pese a la fatiga, los blancos andan más acostumbrados a jugar partidos duros cada tres o cuatro días. Eso también se notó.

Al Olympiacos le explotaban las piernas y la cabeza en el último repecho. Una entrada de Sergio puso al Real uno arriba: 73-74. Restaban 45 segundos. Printezis acertó de tres (76-74) y todo se decidió con un carrusel eterno de tiros libres. Tensión extrema. Reyes, Sergio y Llull fallaron cada uno un lanzamiento clave. El Olympiacos sigue vivo: 2-1. Le ayudó el Palacio de la Paz y la Amistad, su empuje y lo que siempre trae consigo, incluido cierto caserismo arbitral. Pura tradición. El miércoles, el cuarto encuentro (20:45, Canal+ Deportes). Exactamente a la misma hora que el Madrid-Bayern de la Champions.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de AS

image beaconimage beaconimage beacon