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Luis Enrique controla los entrenamientos del Celta subido a un andamio

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 01/05/2014 Javier Gascón
© Image MundoDeportivo.com

La imagen chocó. Un andamio apareció a finales de agosto en el campo de fútbol de A Madroa, la Ciudad Deportiva del Celta. Luis Enrique, que en sus primeras semanas como entrenador del equipo gallego se subía a la ladera de un monte cercano durante los entrenamientos, ordenó su construcción para controlar con una mejor perspectiva desde las alturas los movimientos de sus jugadores en el trabajo táctico y en los partidillos. Para darle un poco más de 'glamour', en el club gallego bautizaron la instalación de mecanotubo como 'Estación de Observación Técnica', con siglas y todo para los parcos en palabras: EOT.

Desde su atalaya, el técnico asturiano ha controlado la progresión de su equipo. Allí ha gritado y corregido. Bajo la lluvia, con chubasquero. Bajo el sol, con gafas oscuras. Y en más de una ocasión, cuando ha desconfiado de sus cuerdas vocales, ha bajado corriendo las escaleras para detener la sesión y colocar a algún despistado con sus propias manos. Un día apareció con un megáfono, quizás para ahorrarse la escena. Así de exigente es Lucho, intervencionista, perfeccionista, con un punto de obsesión que puede chocar con algún carácter difícil, aunque en el Celta todos han valorado que sea una persona directa y natural.

Puede que en el Barça no necesite un andamio. La grada del Campo 1 de la Ciutat Esportiva le bastaría, aunque la 'EOT' permitiría más proximidad con los jugadores. Se ahorrará las críticas que le cayeron en los primeros meses en el Celta por cerrar los entrenamientos: en el club azulgrana hace años que se trabaja en una fortaleza prohibida. En Vigo ha incluido dobles sesiones cuando le ha parecido oportuno y ha sido muy escrupuloso con la puesta a punto física. Al final, lo del andamio es una anécdota. Lo importante es que quien allí se sube no lo hace por esnobismo: sabe lo que hace

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