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Luis Enrique se despide de Balaídos tras su infidelidad

AS AS 10/05/2014 Clemente Garrido

No por esperado ha sido menos doloroso. La cumbre de Gavá ha sentado como una puñalada entre la afición celeste, que confiaba en los valors de los que tanto presumía Luis Enrique. De hecho, tres días antes de su idilio con Zubizarreta, el asturiano había asegurado que “los contratos están para cumplirse”. Era una verdad a medias, porque en el acuerdo con el Celta existe una cláusula verbal que le permite irse al Barça cuando quiera sin pagar indemnización. También se jactó de conocer muy bien el juego y calificó de especulaciones cualquier información que le situara en el club blaugrana.

Quizás el mundo se vea diferente desde su atalaya, pero lo cierto es que su vehemente discurso de todo el año quedó desmontado el pasado lunes. En Vigo nadie entiende su premeditada traición, no tanto por el fondo, sino por las formas. Luis Enrique pudo irse del Celta por la puerta grande, pero eligió salir a hurtadillas. No es la primera vez que el gijonés siembra la discordia en Balaídos. A nivel deportivo ha realizado una temporada impecable, pero sus continuos escarceos con el Barcelona nunca han gustado. Molestó sobre todo su felicidad en sala de prensa tras caer goleado ante los culés. Daba la sensación de que se alegraba del triunfo de su próximo equipo después de dos planteamientos horrendos. Luis Enrique le puso la alfombra roja al Barça y prepara una guerra ante el Madrid.

Preparó la batalla contra el Real Madrid jugando al paintball

Seguro que Luis Enrique lamentó el gol de Osorio a Casillas. Su inquina al Real Madrid es de dominio público y su deseo era quitarle en persona la Liga a los merengues. La cumbre de Gavá a seis días de enfrentarse a los blancos no es casualidad, y mucho menos el ‘posado robado’ ante los medios de comunicación. Quería presentarse ante su nueva afición como el verdugo del eterno rival. De hecho, llama la atención la actividad que tenía preparada para el miércoles. El técnico asturiano se llevó a sus futbolistas al monte para jugar al paintball. Así planeó su primer servicio al Barcelona. No contaba el aún celeste con el tanto de Osorio pocas horas después.

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