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Manolo Orantes: "Perdí Roland Garros porque me negué a no cumplir las reglas"

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 05/05/2014 Begoña Villarrubia

Manolo Orantes pisó por primera vez una pista de tenis en el RCT La Salud, en Barcelona. Tenía 7 años y unos vecinos del barrio del Carmel le propusieron trabajar como recogepelotas para ayudar a su modesta familia, recién llegada de Granada. Allí veía a los socios entrenar y heredaba las raquetas que quedaban viejas para irse al frontón del club y tirar bolas durante horas y horas. Un socio (Manel Rincón) se percató del potencial de ese chaval.. y el resto forma parte de la historia del tenis español.

Orantes ha ganado 33 torneos a lo largo de su carrera, la mayoría en tierra batida, con el Open USA y el Masters como mayores gestas. La vida de este campeón sigue vinculada al club de su vida, donde ejerce a sus 65 años de asesor de la escuela de tenis y donde aún se le ve entre partidos de tenis y de dominó. En este mismo escenario nos recibe para recordar anécdotas inolvidables.

"Durante un verano, unos vecinos del barrio del Carmel me dijeron que el club buscaba a chicos para hacer de recogepelotas. Yo necesitaba el dinero. Allí nos regalaban raquetas medio rotas y montábamos unas pistas improvisadas en un descampado, pintando rayas sobre la arena en el paseo de las palmeras", relata sobre sus inicios.

Rápido se vio que aquel chico de 7 años tenía talento y el propio club lo apadrinó y lo apunto a campeonatos, en una época en que Manolo Santana empezaba a despuntar. En 1975, llegó su título más importante, el Open USA, en una épica final ante Jimmy Connors: "Ganar un Grand Slam es como tener una matrícula de honor. Gané a Ilie Nastase, Guiilermo Vilas y en la final a Connors, que era el número uno y jugaba en su casa, el gran favorito. Fue el momento más importante de mi carrera".

Roland Garros es "mi espina clavada"

Fue el rey de la tierra batida en los setenta, pero le quedó pendiente Roland Garros: "Es mi espina clavada", confiesa. "Tras haber ganado todos los torneos de tierra batida del mundo, sólo éste se me escapó". Y eso que lo tuvo muy cerca: "En el 1974 tuve mi mejor oportunidad. Ganaba por 2 sets a cero a Bjorn Borg, que era el Nadal de la época porque tenía un físico impresionante. Lo tenía muy a favor pero hacía un calor horrible y por potencial me superó, no le pude aguantar el ritmo".

Al año siguiente el trofeo pudo ser suyo, pero una decisión sorprendente y que el propio Orantes califica de "política", se volvió a quedar a las puertas. "Fue por culpa de un representante de la Federación Francesa. Me tocaba jugar los cuartos de final ante Guillermo Vilas, pero se puso enfermo el día del partido y me dijeron que, tal como indicaban las normas, yo pasaba ronda". Su sorpresa fue cuando, al poco rato, vinieron al vestuario a informarle que el partido sí se jugaría, pero al día siguiente. "Cambian de opinión cuando la regla la habían hecho ellos mismos, por conveniencia. Me negué a no cumplir las reglas del juego, no me presenté al partido y me dieron por perdedor. Presenté una demanda años después que me hizo ganador de ese partido", pero ya fue tarde.

Bromea con "tener un Masters que Nadal aún no ha ganado"

Fue el peor trago que le tocó vivir en una época donde no había tanta profesionalidad como ahora. Como mejor recuerdo guarda la semifinal del Open USA de 1975 ante el argentino Vilas, en que "perdía dos sets a cero y 5-0 en el cuarto set. Remonté cinco pelotas de partido. Recuerdo que estaba Kirk Douglas entre el público y en un descanso del partido le enfocaron por las pantallas de TV y dijo: 'Aún no hay nada ganado'. Aquello me dio fuerza", relata un Orantes que presume entre risas de tener "un Masters que Nadal aún no ha ganado".

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