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Manuel Pellegrini conquista la Premier League y a todo Chile

AS AS 13/05/2014 José Miguélez

Hasta los hinchas de La U, es verdad que no todos, dibujaron una mueca de satisfacción mientras caían los goles del City que coronaban a Manuel Pellegrini como el primer entrenador sudamericano en levantar la Premier League. El éxito del Ingeniero es el de un país entero, el orgullo de todos los chilenos, una felicidad casi unánime desde la primera región hasta la última. Si acaso sólo no compartida por ese grupo de hinchas azules que tienen clavada en el alma como una afrenta el descenso de la Universidad en 1988. Fue la primera aventura como entrenador del personaje hoy condecorado, interrumpida durante dos meses por un polémico curso que le llevó a Europa a perfeccionar su metodología (en ese periodo de fuga el equipo no ganó un solo partido). Pero no hay más marcas de rivalidad futbolística que contaminen la hazaña, que impidan convertir a don Manuel en la bandera indiscutida de todo Chile.

Los medios de comunicación se lanzaron a proclamar a Pellegrini como el mejor entrenador chileno de todos los tiempos. Posiblemente ya lo fuera antes del alirón en el Etihad Stadium, pero el domingo las dudas pendientes se zanjaron. No hubo uno solo entre los personajes de postín encuestados que discutiera la aseveración. Fernando Riera, el seleccionador que elevó a La Roja (Chile patentó el nombre antes) al tercer lugar en el Mundial de 1962, que ganó dos Ligas portuguesas con el Benfica y llegó a la final de la Copa de Europa en 1963, el pope absoluto hasta ahora, “el más grande todos” según palabras del propio Pellegrini, quedó definitivamente superado.

Y eso que Pellegrini no presume de un palmarés demasiado brillante en su tierra. Una Copa y una Interamericana (una especie de Supercopa entre los campeones de América del Norte y del Sur que ya desapareció) con la Católica y poco más. Pero más allá de los Andes nadie había sido capaz de llegar tan lejos: un título de Liga en Ecuador y dos en Argentina, más una Mercosur (también extinguida, algo así como la Copa de la UEFA). Las buenas actuaciones en España con Villarreal y Málaga, el salto al banquillo del Real Madrid, la admiración masiva por sus formas personales y por el estilo de sus equipos, y ahora este doblete con el Manchester City en la Premier League. Chile siente que uno de los suyos ha ganado la NBA, por poner a los españoles en su piel. El nombre del país de paseo triunfal por las plazas más ilustres del fútbol mundial.

Su reinado. Una conquista que ninguno de los vecinos de continente había sido capaz de alcanzar. Chile fue el primer pie en pisar la luna. Ni los brasileños ni los uruguayos ni los argentinos acertaron a conseguirlo antes, pese a la propaganda que les acompaña. La comparación es recurrente a estas horas. De hecho, el reinado de Pellegrini ha sido tomado por sus colegas chilenos como una reivindicación. Una llamada para que el personal rebaje su fascinación por lo argentino (Bielsa, Sampaoli, Berizzo) y confíe en las cualidades de los entrenadores autóctonos.

Nadie bajará a la calle ni tan siquiera se subirá a una fuente para conmemorar el acontecimiento, pero raro es el chileno que hoy no saque pecho, que no camine presumiendo de Pellegrini.

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