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Marc Márquez gana y reescribe la historia en Argentina

AS AS 27/04/2014 Mela Chércoles
Photo © Proporcionado por AS Photo

La frase me la dijo Livio Suppo, el jefe del equipo Repsol Honda, a pie de podio: “Márquez está reescribiendo la historia”. Fue su respuesta cuando AS le dijo lo que acababa de conquistar Marc Márquez al ganar también en Argentina, como ya hiciera en Qatar y Texas. Desde 2001 nadie era capaz de imponerse en las tres primeras carreras de la temporada de la clase reina, cuando lo hizo Rossi. Y si a eso añadimos el mérito que supone haber conquistado también las tres primeras poles del curso, rematándolas luego en victoria, hay que remontarse al lejano 1971, cuando lo hizo Agostini.

Al Pequeño Genio ya se le vio batir récords de Spencer el año pasado o de Doohan en la carrera anterior y hay que ser muy grande, con sólo 21 años, para aguantar el tipo estadístico frente al peso de la historia que generan los nombres de los que hablamos. Y a eso hay que añadir también los intangibles de las sensaciones, porque en el rapidísimo circuito de Termas de Río Hondo evidenció el pupilo de Alzamora que ganó cuando y como quiso.

El comienzo de carrera fue un auténtico caos, al punto que llevó al líder de la pole a la sexta plaza, superado por nombres tan poco habituales como el de Iannone, que hizo un carrerón para acabar sexto. “Qué guapo ha sido al principio”, dijo después Marc a sus mecánicos al encontrarse con ellos a pie de podio. Ni siquiera ahí perdió los nervios.

Al contrario que Pedrosa y Lorenzo, que fueron sus compañeros de podio, Márquez apostó por el neumático duro tanto delante como detrás, a diferencia de sus dos rivales, que optaron por el medio delantero. Eso significaba que en las primeras vueltas le tocaba nadar y guardar la ropa, sin importarle que Lorenzo cobrase cierta ventaja, ajeno al follón que se organizaba a sus espaldas. De ese lío salió perjudicado Rossi, porque Bradl le sacó y condicionó así el resto de su carrera, dando su buena remontada posterior sólo para la cuarta plaza.

En esas alocadas primeras vueltas, Pedrosa también tuvo problemas con sus compañeros de viaje y le costó más de la cuenta deshacerse de Bradl, que acabó quinto, y del citado Iannone. “Me he dormido al principio”, reconoció, pero despertó a tiempo para rematar el doblete Repsol. Poco a poco fue acortando su desventaja con Lorenzo y le pasó en la penúltima vuelta, con un bonito interior en la redonda de derechas que da paso a la curva de entrada a meta. Era la manera de certificar el doblete de Repsol en suelo argentino que, con todo lo que ha caído en los últimos tiempos, le ha de saber a gloria a la petrolera española.

Con la victoria de Márquez se contaba casi antes de la salida y era algo que sabía incluso él mismo. Por eso no le importó ir más despacio al principio, dejar que Lorenzo se escapara para luego darle alcance, seguirle unas cuantas vueltas y pasarle a nueve del final para dejarle clavado y volar hasta la meta.

A Lorenzo no le importó esta vez tanto como en otras ocasiones. Ni ese adelantamiento ni el de Pedrosa, porque volver al podio para él, aunque sea con un tercero, supone salir del pozo y empezar a volver a ser el que era. Márquez se lo agradecerá, porque le va la marcha y, a su manera, le echaba de menos.

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