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Marcelinho estrena el libro de visitas del Gran Canaria Arena

AS AS 01/05/2014 Juanma Rubio

Primero, el saludo al recién llegado: el viejo CID tenía un aroma a baloncesto que sólo ha comenzado a impregnar el nuevo Gran Canaria Arena. Pero el nuevo hogar del Granca es fantástico, un salto al siglo XXI que quedará a la vista de todos en el próximo Mundial y que empaquetó a más de 9.000 aficionados en una mañana histórica y festiva, literalmente, en la que el Barcelona estrenó el libro de visitas del nuevo pabellón con la firma de Marcelinho Huertas. Ese base tan extraordinario los días en los que es extraordinario. El partido, en la práctica, mantiene el colchón de seguridad del Barcelona sobre Unicaja (22-7 por 20-9) a la espera de un calendario complicado para los azulgranas; Y deja al Gran Canaria con faena por delante: cinco derrotas en seis partidos y ya el aliento en el cogote de Laboral Kutxa y Cai en la lucha por la quinta plaza. Y con el noveno no tan lejos…

© Carlos Recio

Para el Barça, la visita a Las Palmas suele ser un dolor de muelas en el calendario, acostumbrado a llevarse revolcones en el CID en Liga Regular: siete derrotas en las últimas ocho visitas aunque triunfo en el tercer partido de las pasadas semifinales para sellar el billete a la final. La historia del equipo de Pascual en el Gran Canaria Arena empieza con nota después de un partido que fue volteando lentamente, de un inicio perezoso a un final brillante. Poco a poco llevó a su ritmo a un Gran Canaria que pasó de meter 13 puntos en los cinco primeros minutos de partido a siete durante más de siete minutos del último cuarto. El Barcelona tardó en empezar a defender y en dejar de ventilar su ataque a ritmo de triples. Tardó, pero acabó jugando cohesionado y equilibrado. Durante más de 13 minutos sumó una canasta de dos y siete triples, finalmente terminó imponiéndose en las zonas ante un rival que, a la inversa, terminó fiado a un tiro exterior cada vez peor seleccionado. El partido no se rompió hasta el tramo final, 63-71 a tres minutos del final, pero la inercia cambió el amarillo por el azulgrana con el paso por vestuarios (38-36) como eje.

Las primeras estrellas que sacaron brillo al parqué del nuevo pabellón fueron Nachbar y Marcelinho. El esloveno anotó los cuatro primeros triples que tiró, en uno de esos trances que le convierten en un suplente sísmico, y terminó con 5/7 para 19 puntos, 7 rebotes y 19 de valoración. Huertas tuvo un día inspirado y, feliz con la manija, pasó de anotar los dos primeros triples que tiró, y con ellos la primera canasta en la historia del pabellón, a gobernar la segunda parte con 15 de sus 21 puntos, a los que añadió 3 rebotes y 4 asistencias para 29 de valoración. Oleson (tres triples, todos en el segundo tiempo) y Tomic contribuyeron en la anotación, el croata (10 puntos, 7 rebotes) minimizando el impacto de un Tavares que pasó las de Caín defendiéndole y anotó su única canasta avanzado el último cuarto.

Pedro Martínez exprimió su arsenal de recursos habituales, de las transiciones rápidas a la presión a toda cancha, pero nada cambió el rumbo del partido. Oliver, Bellas (también de más a menos los dos bases), Báez y Nacho Martín jugaron un buen partido. Pero aparecieron con cuentagotas otros que necesita el equipo canario para igualar el pulso ante un Barcelona que sacó mucho de poco: ni Newley ni O’Leary ni Hansbrough tuvieron consistencia. Tampoco un buen puñado de jugadores del Barça. Pero a Pascual le bastó, diferencias de profundidad, con encontrar quintetos estables en defensa y ponerse en manos de Huertas. Suficiente para entrar en la historia con el primer triunfo en este nuevo, y precioso, Gran Canaria Arena.

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