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Mario Zorzoli: “Ni en el TAS se plantea si el pasaporte es fiable”

AS AS 20/03/2014 Juan Gutiérrez

La UCI, con usted al frente del proyecto científico, ha sido la federación pionera en la aplicación del pasaporte biológico. El presidente del COE, Alejandro Blanco, declaró hace unos días que hay que cuestionarse si el método es fiable...

—¿Y en qué se basa?

—Habría unos informes de la defensa de la atleta Marta Domínguez que cuestionaría el pasaporte biológico.

—No conozco esos informes, pero le puedo decir que el pasaporte biológico es un gran avance de la lucha antidopaje. En el caso del ciclismo ha habido diez casos sancionados por pasaporte, y cuatro de ellos llegaron al TAS: Caucchioli, Pellizo­tti, De Bonis y Valjavec. En atletismo ha habido 28, y solo uno o dos recurrieron. Ni siquiera en el TAS se suele plantear la fiabilidad del método, sino otras cuestiones.

—¿Qué cuestiones?

—En el TAS hay cuatro argumentos. El primero, que es muy común en casi todos los casos de dopaje, es cuestionar los análisis, el transporte de la muestra, la cadena de frío… Un error aquí puede dar al traste con todo el proceso. Segundo, se suelen alegar patologías, normalmente gastrointestinales. El tercero alude a concentraciones en altitud. Y el cuarto, que fisiológicamente en este deportista concreto es normal esa evolución por sus características particulares.

Mario Zorzoli © Javier Gandul Mario Zorzoli

—¿Y estudios estadísticos?

—Sólo una vez. Pero nunca prosperó un recurso en el TAS.

—En noviembre de 2011, usted participó en un simposio antidopaje en Madrid y...

—Después de esa conferencia, es claro que el pasaporte biológico es más fuerte que antes. Además, el 1 de enero se ha añadido al pasaporte biológico un módulo esteroideo, un estudio que nos permitirá detectar también si hay consumo de hormona de crecimiento o anabolizantes. Esta prueba indirecta es buena científicamente.

—En su intervención de Madrid definió el pasaporte biológico como el tercer radar.

—Exactamente. Había un primer radar, el control de competición, que sería el radar fijo. Luego está el radar móvil, que equivaldría a los controles por sorpresa. Y ahora está el tercer radar, que calcula la velocidad media entre dos puntos A y B. Si supera esa velocidad, es que no se ha respetado el reglamento. No sé sabe dónde o cuándo, pero se sabe que lo ha hecho. Con el pasaporte biológico es igual, puedo decir que ha habido uso de dopaje, no sé si por transfusiones autólogas u homólogas o por EPO CERA, pero sé que el perfil biológico me indica que esa alteración es compatible con el dopaje.

—¿La fórmula que se aplica en el pasaporte biológico tiene en cuenta condicionantes como las enfermedades, la altitud o las cámaras hipobáricas?

—La fórmula que se aplica es una bandera de salida, no la conclusión final. La fórmula da un resultado que nos dice que puede haber algo. Luego es la evaluación de los expertos la que debe dar constancia de si esas alteraciones se han producido por dopaje. El deportista puede demostrar que esas anomalías son por patologías. Si es por concentración en altura, también podemos ver si ha evolucionado igual o diferente en otras concentraciones. Es lo mismo que un ciclista que disputa una Vuelta, un Giro o un Tour, ¿por qué evoluciona de manera distinta en iguales circunstancias? Ahí es donde se ve si algo no es normal. También se tiene en cuenta si el análisis es en vacaciones, en competición… Hay muchas cosas que son valoradas por el experto.

—La conclusión no la establece entonces un resultado, sino la valoración que hacen unos expertos de ese resultado.

—El procedimiento es el siguiente. Si hay un perfil anómalo, la UCI lo envía a un experto. Si éste considera que es anormal, entonces se manda a otros expertos. A partir de ahí se piden explicaciones sobre calendario, hipoxia, operaciones quirúrgicas con pérdida de sangre… Hay un protocolo. Con eso, los expertos valoran si es dopaje o no. La UCI comunica el adverso y explica por qué. En ese momento, el deportista puede recurrir y enviar sus explicaciones, que se trasladarían a los expertos, siempre de forma anónima, y harían una nueva valoración.

—Además de ser un método de detección, también ayuda a dirigir los controles por sorpresa, el radar móvil.

—Nos ha permitido dirigir controles inteligentes y nos ha llevado a otros treinta corredores con positivo con EPO. Si los sumamos a los diez, son cuarenta casos.

—Eso es una gran ventaja

—Hay tres ventajas. Una: los controles inteligentes en busca de EPO o transfusiones. Dos: los casos propios del pasaporte. Y tres, y no menos importante, el carácter disuasorio.

—¿La UCI puede confirmar el carácter disuasorio?

—Sí, lo podemos confirmar.

—En su opinión, ¿es el mayor avance antidopaje?

—Es un gran avance. Por un lado, porque demuestra el dopaje con una prueba indirecta. Pero además, ya no tenemos que depender de una tasa genérica como ocurre con otras sustancias, sino que cada deportista tiene su propio límite y lo conocemos.

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