Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Milán acoge esta noche el mejor Clásico de toda la historia

AS AS 16/05/2014 Ricardo González
DE COMPAÑEROS A RIVALES. Sergio Rodríguez y Ante Tomic llegaron al Madrid en 2010, aunque con algunos meses de diferencia. Desde 2012 son rivales. Ayer Sergio le ganó el MVP, ¿y hoy…? © RODOLFO MOLINA DE COMPAÑEROS A RIVALES. Sergio Rodríguez y Ante Tomic llegaron al Madrid en 2010, aunque con algunos meses de diferencia. Desde 2012 son rivales. Ayer Sergio le ganó el MVP, ¿y hoy…?

La Final Four es la joya de la corona del baloncesto de clubes fuera de la NBA. Un gran evento con un juego cada vez más atractivo. Los campeones han pasado de anotar 68 puntos de media en las finales de la década de los noventa a 86 a partir de 2001. Un desafío mayúsculo del que resulta tan complicado salir triunfador que los grandes equipos ya no se marcan como objetivo el título, sino clasificarse. La Final Four es el reto. El trofeo llega luego como premio a la constancia. El Barcelona, por ejemplo, afronta su 14ª Final Four desde 1988 (dos títulos, once derrotas previas); el Maccabi, la 12ª (tres triunfos); el CSKA, la undécima en doce años (dos coronas); y el Madrid, la sexta (sólo un éxito), la tercera en cuatro temporadas.

En 2011 los blancos fueron vapuleados por el Maccabi, en 2013 alcanzaron la final y hoy arrancan como favoritos. La sucesión lógica para levantar la ansiada Novena, pero el proceso no garantiza el éxito. Le espera el Barcelona, el segundo aspirante más cualificado según las apuestas. Clásico en la cumbre, de moneda al aire. Porque, en 56 años de historia de las competiciones europeas, Madrid y Barça nunca estuvieron a un nivel tan alto los dos a la vez. Quizá en 1984 y 1989 cuando el Real ganó sendas Recopas. Aunque no más que ahora, seguro. ¿Final anticipada? Tampoco corran tanto: CSKA y Maccabi suman muchas batallas triunfales y once títulos (21 entre los cuatro).

Los de Laso vienen con un mayor desgaste tras las lesiones de Carroll y de Dontaye Draper (finalmente,­ baja), pero Milán les recibió ayer con el trofeo de MVP para Sergio Rodríguez. Un reconocimiento individual que premia un estilo, a un equipo que juega de memoria, con los roles bien repartidos y aceptados, y con varios jugadores en el inicio de su madurez plena, como Rudy y Llull. Vigilen también a Mirotic. Pieza clave frente al Barça.­ Atacar a Lorbek y Nachbar­ se le da bien. Tan vital como el dúo Huertas- Tomic en el bando azulgrana. Por una vez la palabra incógnita y Navarro van de la mano. Afronta su octava Final Four, pero llega sin ritmo mientras Abrines asoma la cabeza. Xavi Pascual respira tranquilo, sus piezas hace tiempo que encajaron. Ha formado un equipazo de una retahíla de figuras.

Las cartas están sobre la mesa. El Barça­ intentará frenar las galopadas blancas con defensa y con faltas, y cuidando el balón. Los culés saben cómo reducir el acierto en los tiros de tres del rival y cómo forzar pérdidas. Lo vimos en la Copa. Laso persigue un ritmo, una velocidad que Pascual le quiere negar. En ese escenario, el rebote marcará tendencia.

Séptima vez. El Mediolanum Fórum de Milán (12.538 espectadores) acogerá el mejor duelo español de la historia, tan rimbombante como cierto. Será el tercer Clásico en semifinales (2013 y 1996: 1-1), el vigésimo en la Euroliga (12-7 para el Barcelona) y la séptima vez que dos clubes españoles coinciden en la Final Four. Que lo disfruten.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de AS

image beaconimage beaconimage beacon