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Nadal, de menos a más

AS AS 07/05/2014 Jesús Mínguez

Las “dudas” a las que se refería Rafa Nadal antes de pisar la Caja Mágica se disiparon pronto en su estreno en la Caja Mágica. El debut del campeón en el Mutua Madrid Open se resolvió ante un amigo, Juan Mónaco, por 6-1 y 6-0 en 1h:08. Sobre el rey de la tierra, que venía de dos derrotas seguidas en cuartos de final (Montecarlo ante Ferrer y Barcelona contra Almagro), se posaban todas las miradas por dos razones: el Masters 1.000 comenzó con las bajas de Novak Djokovic y Roger Federer y la eliminación del anterior finalista Stanislas Wawrinka y, sobre todo y más importante, porque las señales que emitía el juego del campeón de trece ‘grandes’ en los dos últimos torneos eran inquietantes.

© Julian Finney

El “¡Vamos, Rafa!” de una Caja poblada (más de 8.000 espectadores) atronaba para animarle. Eso porque el resultado del primer set fue un tanto engañoso. El Pico ya tuvo bola de break en el primer juego, que no materializó. Enfrente tenía a un Nadal irregular, que alternaba bolas a media pista con otras más profundas y que sufrió un break en el tercer juego. Pero Mónaco viaja ahora por el puesto 56º del mundo, lejos del top-ten que tocó en el 2012, y no tuvo capacidad para presionar al número uno. A partir del 4-1, Nadal fue cogiendo ritmo, metiendo profundidad y top-spin a las bolas y Mónaco se fue haciendo chiquitito, abrumado y desconcentrado tras recibir un warning de Carlos Bernardes por exceder el tiempo de saque. Pronto mostró que no era un rival para meter en problemas al campeón.

En la segunda manga, sobrevino el monólogo. Nadal llegó el jueves ya a Madrid para entrenarse y ganar confianza. Y Mónaco le ofreció más. Break a break (seis en total en el partido para el de Manacor), el partido se fue hacia el 6-0 sin historia. A Nadal, el estreno plácido, le servirá para ir creciendo. Aunque le faltó un enemigo mayor para coger más rodaje. Ahora le espera mañana Jarkko Nieminen, con quien presenta un 7-0.

“Todas las victorias aumentan la confianza. Al comienzo, como es normal cuando vienes de perder, te cuesta. Comencé nervioso con el drive y el revés pero con luego me moví mejor de lo que lo venía haciendo, jugué mejor”, analizó Nadal, que resolvió el primer set en 48 minutos y el segundo sólo en 20. Una muestra de que fue de menos a más.

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