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Nadal pelea contra sí mismo y consigue remontar y vencer

AS AS 15/05/2014 Jesús Mínguez
Photo © Julian Finney

Nadal contra Nadal. Ese es el resumen del partido que el número uno ganó más contra sí mismo que contra Mikhail Youzhny por 6-7 (4), 6-2 y 6-1 tras 2h:44 y que le sirve para jugar mañana los cuartos de final frente a Andy Murray, que superó a Jürgen Melzer por 7-6 (1) y 6-4. Porque hasta que no espantó los demonios que corren por su cabeza, Nadal no fue Nadal. Entregó el primer set y comenzó break abajo en el segundo. Pero como ante Gilles Simon en su debut, supo corregirse a tiempo para seguir vivo en Roma, un torneo que ha ganado siete veces.

Todo caminaba hacia un set plácido, con un break de ventaja y una bola de set tras dos devoluciones imposibles de espaldas para situarse 6-4. Pero no la aprovechó y apareció el miedo en Nadal. Con dos dobles faltas, regaló el juego (5-5) y posibilitó que el ruso, que estaba pensando ya en qué haría el día siguiente por Roma, volviera a la vida adjudicándose un tie-break que el número uno jugó extrañamente encogido. Acabó un set en el que tuvo seis bolas de break y sólo convirtió dos. Demasiadas facilidades. La ansiedad se dibujaba en el rostro del campeón entre nubes de polvo levantadas por el viento que tenían de ocre la tarde.

Se anunciaba tormenta, porque Youzhny comenzó la segunda manga con break. El ganador de 13 grandes no conseguía desbloquearse, hacer que su prodigiosa mente volviera a mandar sobre el cuerpo. Entonces, comenzó a corregirse: el drive consiguió tomar altura, la electricidad volvió a impulsar sus piernas y, pese a que ofreció siete oportunidades de rotura al 16º del mundo, no se desenchufó y desde el tercer juego ganó 11 seguidos para colocar el 6-2 y luego el 6-1 en la manga definitiva.

Los remolinos estuvieron en la pista y en la cabeza del número uno, que al final supo agarrarse a su tenis. Cuando pensó sólo en el juego, espantó los fantasmas. Ahora llega Andy Murray, con el que tiene un 13-5 en el cara a cara y siempre ha dominado en arcilla. A ver…

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