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Nadal podría jugar diez partidos en cuatro días

ABC ABC 11/08/2016 Laura Marta
La pista de tenis de Río, ayer con la lluvia © EFE La pista de tenis de Río, ayer con la lluvia

Tan ambicioso era su proyecto como goloso el resultado. A Rafa Nadal no se le iban a escapar estos Juegos Olímpicos ni por una muñeca sin curar del todo. Y su apuesta a lo grande lo obliga a un esfuerzo por triplicado: individual, dobles masculino y dobles mixto. Nadal todo lo puede, pero todavía no se ha demostrado que pueda controlar los elementos. Y la lluvia trastocó ayer todos los planes. El balear, Roberto Bautista, Carla Suárez, Garbiñe Muguruza, Marc López y David Ferrer se quedaron en el vestuario tras cancelarse por lluvia toda la jornada.

Un trastorno mayúsculo porque obliga a reconducir lo que queda de torneo y comprimir un ya de por sí extenso programa tenístico. El de Manacor se iba a medir ayer en octavos con Gilles Simon; con Marc López se enfrentaba a Daniel Nestor y Vasek Pospisil por un puesto en la final del dobles masculino que les concedería la primera medalla para el tenis. Y también debutaba con Muguruza en octavos en el mixto. Pretende llegar al último día en todos los frentes, por lo que tiene por delante cuatro rondas en solitario y con Muguruza y todavía dos con López. Un maratón de diez encuentros reducidos a cuatro días de competición si los organizadores mantienen el domingo como último día de torneo. Una barbaridad que lo enfrenta a la máxima exigencia si quiere atrapar la medalla en las tres opciones.

Menos descanso

De haber jugado ayer, disfrutaría de más tiempo entre partido y partido en cada jornada, fundamental para recuperarse física y mentalmente y acometer las últimas rondas con garantías de éxito, como él pretende. Aunque ya había señalado que los horarios impuestos por la organización no eran comprensibles. «Hay sábado para terminar las rondas individuales y no solo dejarlo para finales. Ampliar el tiempo entre un partido y otro y no acortarlo todo tanto. Los que hacen los horarios lo hacen seguro de la mejor forma posible, pero hay que entender que los que jugamos intentamos dar el máximo. Este es un evento único para nosotros y queremos estar en las máximas competiciones posibles», admitía ya antes de que las nubes metieran más presión en los horarios. Para añadir incertidumbre, la previsión de hoy no es mucho más optimista.

Por el momento, su plan para hoy es similar al cancelado. Abre el día en la pista central contra Simon a las cuatro de la tarde (hora española). Sobre las 20.00 horas tratará de alcanzar la final de dobles masculino, y sobre las diez de la noche debutará en el mixto. Triple reto si la lluvia deja.

Ayer, el balear cambió la raqueta por el parchís y la adrenalina del encuentro ante Simon quedó reducida a un entrenamiento corto en la pista central durante una tregua que concedió el agua. Terminó jugando con los recogepelotas. Un modo de aliviar la tensión por no saber si jugaría o no, y de animar a los aficionados que poblaban las gradas ataviados con chubasqueros y paraguas deseando verlo competir. Ellos volverán hoy con esperanzas renovadas. También Nadal, que lo quiere ganar todo, pero entre la organización y las nubes la gesta le va a exigir el más difícil todavía.

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