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Natàlia Via-Dufresne: "En Barcelona'92 viví algo irreal"

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 28/04/2014 Yaca García-Planas
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Natàlia Via-Dufresne es un referente en el mundo de la vela española. Regatista de cuna, esta barcelonesa de 40 años que se formó en el CN Masnou mediatizó en los Juegos Olímpicos de Barcelona un deporte de los considerados minoritarios al ganar una medalla de plata en la clase Europa en aquel inolvidable verano del 92 que sigue siendo la cita olímpica en la que España ha logrado más medallas (22, cinco de ellas de vela).

Todo un logro teniendo en cuenta que entonces sólo tenía 19 añitos "y aún no era muy consciente de todo lo que me estaba pasando". Era el metal olímpico español de vela más precoz. Y aunque le cambió la vida cuando se subió al segundo peldaño del podio, ella siguió siendo la misma: natural y sencilla. "Nadie me conoce cuando voy por la calle, pero si entro en un banco y les digo mi nombre, entonces reaccionan: '¿Via-Dufresne? ¿Tú no eres la de la vela?'". Hay que recordar que su hermana Begoña, dos años mayor, también dejó su legado con un oro en Atlanta '96 junto a Theresa Zabell en la clase 470. Pero a diferencia de Natàlia, Begoña lo quiso dejar ahí.

Natàlia, aparte del botín de las dos platas olímpicas (Barcelona'92 y Atenas'04, con Sandra Azón), ganó otros títulos importantes, como el Europeo de Francia de 2003. Y aunque admite que "en un Europeo hay más nivel" asegura que los Juegos "te dan más notoriedad y la presión psicológica era mayor". Por eso lo de Barcelona lo califica como "especial". "Primero porque eran aquí, en casa. Y también porque fueron mis primeros Juegos Olímpicos y mi primera experiencia en un gran evento. Era la más joven del equipo olímpico y y fui la más joven en conseguir una medalla. Fue todo muy mágico, como si estuviera viviendo algo que no fuera real. Pero era tan joven que no me daba cuenta de todo lo que estaba pasando...".

"El momento en el podio vi tanta gente que me quedé paralizada. Pensé: ¿Tanta gente para una entrega de premios? ¿Todo esto por mí? ¿Tantos aplausos? Todo era muy nuevo y me quedó muy marcado. Es como si hubiera pasado ayer. Fue muy bonito".

La regatista destaca el legado de los Juegos de Barcelona: "Ha sido impresionante, sobre todo para la vela, porque aquí no había puerto. El puerto olímpico se construyó para los Juegos Olímpicos, antes teníamos que salir del puerto y tardábamos mucho para salir a mar abierto y era complicado. El puerto olímpico fue una solución para poder navegar con facilidad dentro de una gran ciudad. Y el Centro Municipal de Vela funciona muy bien. De hecho, a raíz del 92 la ciudad se ha abierto al mar y este deporte se ha implantado en muchas escuelas".

A la pequeña de los Via-Dufresne le apasiona la vela y, aunque dejó de competir a nivel olímpico tras los Juegos de Pekín en 2008, sólo el nacimiento de su hijo Nil la apartó completamente de las regatas. "Hace un año y medio tuve un bebé y hace poco he tenido una lesión de clavícula que me ha impedido competir bien; ahora me estoy recuperando. La verdad es que me apetece mucho volver al más alto nivel después de esta etapa de madre, que es una experiencia única. Le estoy dando vueltas a la cabeza, pero la idea es prepararme para volver a participar en unos Juegos, en los próximos de Río de Janeiro" dentro de dos años. "Pero no es seguro", matiza sin querer dar más detalles.

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