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Nico Rosberg: todo empezó en Ibiza

SPORTYOU SPORTYOU 28/11/2016 David Sánchez de Castro
Nico Rosberg: todo empezó en Ibiza © Getty Images Nico Rosberg: todo empezó en Ibiza

Nico Rosberg se ha proclamado, 34 años después que su padre, en campeón del mundo de Fórmula 1. Es el segundo piloto hijo de campeón que reedita los éxitos de su padre, después de que Damon Hill lo hiciese en 1996. Nueve victorias, ocho poles, 16 visitas al podio... la temporada 2016 de Rosberg sólo se puede calificar de brillante, no exenta de polémica, pero muy competida hasta el final.

Rosberg ha dado una lección a todos los que le acusaban de ser un niño mimado, un "hijo de piloto" que llegó a la Fórmula 1 por imperativo. Keké se gastó buena parte de su fortuna en llevar en volandas a su vástago hasta el Gran Circo, pero las puertas las tuvo que ir tumbando él mismo, sin ayuda de su padre.

Poco a poco se fue quitando la sombra de su padre, que ya ni siquiera va a todas las carreras, pero el esplendor con el que llegó de la GP2 a Williams se fue convirtiendo en brillo viejo poco a poco. No fue el gran dominador que se esperaba, y quedó condenado al ostracismo, a ese papel tan incómodo de ser calificado como "buen piloto" y no como "gran piloto". Superar a un Michael Schumacher en declive no le valió para ganarse el cariño y el papel de favorito cuando Mercedes realmente se convirtió en un coche ganador: le habían puesto al 'coco' Lewis Hamilton de compañero. El británico se encargó de hundirle, masacrarle y destrozarle mentalmente, tanto en 2014 como en 2015. Sin embargo, en este 2016, ha sabido maximizar sus cualidades: rápido, consistente, duro lo justo, cabal y frío cuando debía serlo. El adelantamiento a Verstappen en la última carrera de Abu Dhabi lo dice todo.

Es el culmen de una carrera deportiva que comenzó un día de hace 30 años en la casa de Ibiza donde su padre Keke y su madre Sina disfrutaban cada verano, como cualquier matrimonio europeo. La desenfadada vida del 'finlandés volador' en la isla balear cambió cuando, un día, decidió subir a Erik Nico a un kart, en el circuitillo que había hecho en su casa. Se dio cuenta de que el niño tenía maneras, que no sólo miraba los coches desde su casa en Mónaco como cualquier infante que se fija en los bólidos. Tenía ese algo que hace pensar que puede ser algo grande. No le faltó razón, aunque hayan tenido que pasar tres décadas y se hayan alineado los planetas.

El negocio de Rosberg: los helados

Nico Rosberg mantiene la casa familiar de Ibiza y mucho más. Ahora es el cabeza de su propia familia, que forma junto a su mujer y novia de toda la vida Vivian Sibold y su niña Alaïa, nombre que en euskera significa 'alegría'. Tanto es el cariño que le tiene a la isla que, desde hace unos años, mantiene un pequeño negocio que poco o nada tiene que ver con la Fórmula 1 (excepto si eres Kimi Räikkönen): una heladería. "Hemos abierto una heladería cerca del Mercado Viejo. La lleva un buen amigo que también conduce mi caravana. Recomiendo el helado de avellana y el de pistacho", afirmaba en una entrevista a 'El Mundo' en 2015.

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