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Otra decepción del Real Madrid

SPORTYOU SPORTYOU 13/12/2015 Julián Ávila
El Real Madrid no remató a puerta en la primera mitad © Getty Images El Real Madrid no remató a puerta en la primera mitad

Nueva decepción del Real Madrid. Cayó en Villarreal y dejó pasar una buena oportunidad para acercarse al Barcelona. Un palo importante ahora que parecía que el equipo se había rearmado después de la debacle del Clásico.

El Madrid salió al campo agarrotado. Buena parte de su estado la tuvo el Villarreal, que entró al partido con una marcha más en su motor. Con intensidad, orden y velocidad puso contra las cuerdas al grande. No fue una casualidad que Dos Santos estrellase el balón contra el poste derecho de la meta de Keylor Navas en el minuto cuatro, ni que Soldado marcase en el ocho ni que Bukambú fallase un mano a mano en el veintiséis.

Todo este desarrollo corresponde al buenhacer del equipo local. El repaso fue total en todos los aspectos. Desde la actitud hasta en el juego. Baste con decir que el Real Madrid no tiró a puerta ni un sola vez antes del receso. Y lo peor para sus intereses es que no fue una casualidad. Con la sospechosa BBC en el campo, el equipo se transforma, sobre todo cuando enfrente le disputa la posesión. El único recurso del Madrid fue hasta ese momento en balones largos de Pepe, Ramos o Casemiro, siempre con ventaja para los rivales. ¿A eso juega el Madrid? A pegar pelotazos. Esta dudosa forma de entender el juego de Benítez no parece que se plasme en resultados en el campo como en este partido.

El Madrid no presionó, no se juntó, no robó balones, no dio salida a su juego... Un caos justificado, que solo se sostuvo en pie porque el Villarreal acertó en una sola ocasión ante la portería de Keylor Navas.

Pero quedaba la segunda parte. Hubo bronca o algo similar en el vesturio del Madrid porque los jugadores salieron con otro talante. Era otro Madrid. Salió en plan mandón y arrollador, una propuesta que le sirvió para fabricar tres ocasiones de gol en apenas cuatro minutos. Cambió el escenario de manera radical. El Villarreal se cobijó en su campo de manera peligrosa mientras sofocaba el asedio como podía. Benzema tuvo tres clarísimas, otra Bale a la vez que no había noticias de un Cristiano Ronaldo desaparecido en combate.

No se sacudió el Villarreal el asedio del Madrid, salvo en contadas acciones. Con la gasolina justa y con muchas bajas en el banquillo remó como pudo y logró el objetivo de llevarse los tres puntos ante la impotencia del Madrid.

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