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Otra final para Mateu

Marca Marca 21/05/2014 marca.com

Ni Mestalla ni el Camp Nou, dos escenarios donde los arbitrajes llevan un plus de tensión como ha sucedido esta misma temporada. Han sido partidos de alto voltaje. Decisivos. Esta vez Antonio Miguel Mateu Lahoz tenía otra final que dirigir. En esta ocasión era un torneo de Fútbol Adaptado para discapacitados en el que el colegiado valenciano quiso colaborar. Una forma de arbitrar diferente. Más lúdica, con menos tensiones, pero enriquecedora. Dos caras totalmente diferentes.

Tuvo, de hecho, el arbitraje más cómodo, simpático y agradable de la temporada. El colegiado valenciano participó en el torneo que tiene como sede la Ciudad Deportiva de Paterna durante toda la temporada. Y fue un protagonista de lujo. El árbitro internacional contribuyó de forma altruista en este torneo. Ejerció como tal. Todo normal. Algo habitual. Es su otra profesión —al margen de la docente como profesor de educación física— por la que sobre todo se le conoce.

Era un día diferente a los que acostumbra. Un partido distinto. Toda la mañana arbitrando, pero sobre todo disfrutando a otra escala de una de sus pasiones, todo lo contrario a lo que se ha encontrado esta campaña. Mucha tensión, luchas de poder... en definitiva, muchos intereses en juego.

Casi como si fuera un anónimo. Alejado de esa jugada polémica por la que se juzga a los colegiados, de las miles de miradas que tienen sobre sus hombros en un partido, de las cámaras de televisión que en ocasiones les delatan. Ayer era otra cosa. Otro mundo. Mucho más agradecido.

Fue el juez en un torneo de discapacitados © Fue el juez en un torneo de discapacitados Fue el juez en un torneo de discapacitados

Y en todo momento se le vio con cara relajada. En ningún instante se encontró con problemas en el arbitraje. Ni un solo silbido. Compañerismo. Se lo pusieron muy fácil. Se trata de un fútbol sano, casi festivo aunque se estaban jugando un título también.

La ocasión bien lo valía. Era un evento en el que también hizo acto de presencia el colegiado en la década de los 90, Juan Antonio Fernández Marín, madrileño pero valenciano de adopción que también está muy involucrado en este tipo de actividades.

Dos arbitrajes tensos
Mateu Lahoz dejaba atrás la presión descomunal que ha vivido como miembro del estamento arbitral sobre todo porque se ha visto en la responsabilidad de ser el juez de los dos partidos más trascendentales de la temporada en España. Duelos del calibre de una final de Copa como el Real Madrid-Barcelona jugado en Mestalla donde fue asignado para impartir justicia o el encuentro que dilucidó la Liga española entre el Barcelona y el Atlético de Madrid el pasado domingo en el Camp Nou. Partidos de alta tensión, de mucho nervio y de estar con los cinco sentidos puestos en lo que acontece sobre un terreno de juego.

Pero ayer, y tras acabar el torneo, el colegiado internacional ya fuera de todo vínculo que envuelve a la competición por haberse acabado la temporada en España, expresaba en una distendida charla su experiencia. «Para mí supone un placer pitar este tipo de partidos, pero también supone un placer arbitrar duelos importantes de primer nivel... y una responsabilidad». Así de sincero se mostraba.

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