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Papá Dos Santos jugó en Maracaná

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 16/06/2014 Cristina Cubero

Geraldo Francisco dos Santos, Zizinho, recuerda cuando jugó en Maracaná. Era un preliminar de juveniles, en 1977, y aún escucha a los brasileiros cantando y las gradas grises del mítico estadio que cobraban color. Zizinho fue el jugador más joven en marcar con el Sao Paulo, con 15 años, un amistoso contra Guaxupé en el minuto 38 de partido. Zizinho no siguió en Brasil y con 18 años fichó por el América de México: ahí empezó su carrera y su vida. Se casó, nacieron sus hijos, viajaron a Barcelona, se hicieron futbolistas...

Giovani dos Santos pudo escoger defender la canarinha. Fue la estrella de México en el Mundial sub-17 del 2005 en Perú. México derrotó en la final a Brasil y todos se fijaron en ese goleador inteligente que se movía con seguridad dirigiendo a sus compañeros. Gio pudo escoger y prefirió seguir jugando con la 'Tri', la selección de madre Liliana Ramírez.

De aquel Giovani que llegó al Barça con 14 años después de que Quimet Rifé lo descubriera en un torneo internacional en Francia queda la alegría y el fútbol innato. Gio creció al lado de Ronaldinho, Deco, Thiago, Edmilson, Silvinho… era uno de ellos, mexicano pero brasileño. No aguantó Gio en el Barça, le pudo sentir que el entorno prefería a Bojan, que Rijkaard también.

Inició en el Tottenham un carrusel futbolístico que le llevarían cedido al Racing de Santander. Y allí conoció a su salvador, al entrenador que le hizo creer de nuevo en sí mismo: Marcelino García Toral. Fueron seis meses extraordinarios, donde se reencontró con el gol y donde se sintió de nuevo futbolista. Marcelino sabía cómo explotar lo mejor de Giovani, por eso el técnico se lo llevó la pasada temporada al Villareal para convertirlo no sólo en goleador sino también en uno de los pasadores más letales del campeonato.

Gracias a Marcelino

Giovani grita el "Viva México, cabrones" en el vestuario. Le anulan dos goles ante Camerún en el debut y piensa que lo mejor está por llegar. Marcelino le hizo entender que dar el último pase es tan importante como marcar. Le hizo sentir pasión por el fútbol después de que en tantos otros clubes se acabara hundiendo pese a su calidad innata. Le ha hecho explotar lo mejor de su fútbol natural. Le ha enseñado a ser generoso y a que su egoísmo de cara a puerta sea efectividad.

Giovani podría estar jugando con Brasil pero sus raíces son mexicanas. De brasileño tiene a su padre Zizinho y a esos amigos con los que bailar samba. Pero culturalmente es mexicano pese a que haya pasado gran parte de su vida en Europa. Gio también quiere jugar en Maracaná. Como papá. Pero él defendiendo los colores de su selección, la mexicana. Nunca tuvo dudas.

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