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Pere Valentí Mora: "Me dieron la camiseta de Ramallets remendada"

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 19/05/2014 Begoña Villarrubia
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Es uno de los míticos guardametas del Barça, con el que ganó una Liga, dos Copas y una Recopa de Europa. Compartió equipo con Cruyff, Rexach, Asensi y Costas en la década de los 70, pero sobre todo será recordado por ser el portero del histórico 0-5 en el Santiago Bernabéu, hace justo 40 años.

Hoy, con 67 años, Pere Valentí Mora lleva una vida familiar y "de jubilado" en su casa de Sarrià, donde nos recibe rodeado de fotos, trofeos y recuerdos en azulgrana, el club de su vida. Saca tiempo también para cuidar sus terrenos de almendros en Vilaplana (Tarragona), su localidad natal, donde dio sus primeros pasos como futbolista junto a su hermano Josep Maria y donde ya le gustaba jugar de portero enfundado en un jersey con el escudo del Barça, que era en realidad un banderín que su madre le había recortado de unas chocolatinas y le había cosido a la altura del pecho.

"Venía de un pueblo de 400 habitantes"

Su siguiente equipación azulgrana fue una zamarra heredada de Ramallets, que el responsable de material del club le dio a su llegada al club, con 17 años, junto a unas botas de fútbol tres tallas grandes. Eran otros tiempos...

"Llegué a Barcelona, una gran ciudad ya en el año 65, con 17 años. Yo venía de un pueblo de 400 habitantes. Al llegar al vestuario del Barça, no sabía donde poner los nervios. Estaba en un santuario. Yo había sido fichado de juvenil pero entrenaba con el primer equipo, así que el responsable de material, Claudio Pellejero, me dio la camiseta antigua de Ramallets, unas medias viejas y unas botas que me iban tres números grandes, pero yo no me atreví a quejarme. Entonces no había tanta ropa como ahora. No sé si fue Gràcia o Vergés quien le dijo a Claudio: "Venga, haz el favor de darle mejor ropa al chaval". Los veteranos se impusieron y logré que me trataran mejor".

Así relata Valentí Mora su llegada al Barça. Era la llegada de un crío de pueblo con la ilusión de triunfar en el club más grande de Catalunya. "En Vilaplana no teníamos campos para jugar. Las porterías eran dos piedras que marcaban las distancias y en mi imaginación soñaba que sería Ramallets, mi ídolo. No lo llegué a desbancar porque se retiró años antes", rememora.

"Johan cambió el juego de forma radical"

Lo que nunca imaginó fue que su debut con el primer equipo iba a ser tan memorable. Era el 17 de febrero de 1974 . "No se me podrá borrar nunca ese partido, pero no sólo a mi sino a todo el barcelonismo, es un símbolo para la afición. Mi alegría era doble porque debutaba con el Barça". Sadurní tenía molestias en el codo y Michels anunció que Valentí Mora sería titular en el Bernabéu. "Aún me emociono cuando lo recuerdo", afirma. Aquel partido, unido a la llegada de Cruyff, fue un punto de inflexión: "Fue una temporada brillante. Veníamos de 14 años sin ganar la Liga y con Johan el juego cambió de forma radical. Jugar con Cruyff era espectacular, éramos unas estrellas allá donde íbamos...", recuerda.

"Jugué en el filial del Valencia durante el servicio militar"

Pero antes de todo ello, Valentí Mora tuvo que pasar por varios campos de la Liga española. A los 18 años, le tocó hacer el servicio militar en Valencia. "Yo quería ir voluntario a Sant Climet, en Girona, pero me tocó ir a sorteo puro y duro porque el día que me tenía que inscribir tenía partido y no pude hacerlo. Allí supieron que venía del Barça y me hicieron jugar en el Mestalla, el filial del Valencia. Como no podía desplazarme a otra región, para no tener problemas con los militares jugaba con el nombre de Valentín. Pero un periódico me descubrió y se destapó todo...", explica.

Entonces lo quiso el Oviedo, el equipo de la mujer de Franco. Lo habían visto jugar con el Mestalla, donde tuvo una actuación estelar. Un periódico local tituló: 'Aquí ha jugado San Valentín'. Y le llegó una carta del Ministerio del Ejército: "Llegó una carta a mi cuartel que ordenaba al soldado Valentí Mora fichar por el Oviedo. Intervino hasta el Ministro del Ejército".

"Una cantidad de recuerdos impresionantes"

Llegó a ser uno de los estandartes del Barça de los años 70 y de ahí pasó al Rayo Vallecano y Real Murcia. Con 38 años dijo basta. Se vendió el chalet de Madrid y se compró su piso de Sarrià. "Me tuve que espabilar", relata. Trabajó en una compañía de seguros pero el fútbol volvió a llamar a su puerta, esta vez para entrenar: fútbol base del Barça, Nàstic, Murcia, Cartagonova, Benidorm y Sabadell. "Me ha faltado el sueño de entrenar al primer equipo del Barça. Nunca pude dar el salto a Primera, pero hay que pensar que no se puede conseguir todo", señala esta leyenda del Barça, tan querido por los aficionados, que no duda en asegurar que, cuando mira atrás, "hay una cantidad de recuerdos impresionantes que cuando uno tiene cierta edad, se siente orgulloso de ellos".

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1. Jordi Tarrés: "¿Lo mejor? Haber dejado amigos por todas partes"

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