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Piqué, un saco de boxeo desgastado por los golpes

SPORTYOU SPORTYOU 10/10/2016 Julián Ávila
Piqué ha anunciado que dejará la selección tras el Mundial de Rusia. © AP Piqué ha anunciado que dejará la selección tras el Mundial de Rusia.

Gerard Piqué hace tiempo que se convirtió en una diana sencilla para disparar. Un blanco agujereado en la selección con los temas colaterales alimentados en los distintos enfrentamientos entre el Real Madrid y el Barcelona. Ahora, sorprende a todo el mundo y dice que se marchará después del Mundial de Rusia 2018.

El jugador ha ido soportando una gota, otra gota y otra gota hasta que el vaso se ha llenado. El central siempre ha mostrado su compromiso con la selección española tanto con Luis Aragonés como con Del Bosque y ahora con Julen Lopetegui pero hay un sector de la crítica y de la afición española que se ha dedicado a afear sus apariciones con la selección. Cualquier gesto servía para herir al jugador. ¿Si un jugador solo jugase por imperativo legal con España vestiría a su hijo Milan con los colores de la selección en cada campo que ha pisado?

La pitada que comenzó en día en León, auspiciada por seguidores madridistas embutido para la ocasión con la camiseta de España, y que se convirtió en un hábito en otros campos de España hizo reflexionar al central. Que si apoyaba el proceso nacionalista, que si llevaba su hijo a la Diada, que si hizo una peineta durante el himno, que su fue el cabecilla en el Halloween de Getafe, que si la lía con el Periscope, que si se cortó las mangas de la camiseta para ocultar los colores de la bandera de España...

Pim, pam, pum. Pim, pam, pum. Y Piqué de nuevo en el centro del escenario. A dar explicaciones cuando en la mayoría de las ocasiones no eran necesarias. Ha cometido errores pero no tantos como se le apuntan.

Sus detractores han conseguido minar su moral y ha puesto fecha de caducidad. Dos años pasan volando y ahora tanto la Federación como el entrenador y los propios compañeros se verán en la obligación de intentar que cambie de opinión. No será sencillo porque Gerard es un futbolista con mucha personalidad que no acostumbra a regalar intenciones para después no cumplirlas.

Está harto y con 31 años pretender colgar la camiseta. Uno de los mejores centrales dejaría la selección por falta de cariño y de incomprensión. En la zona mixta de Albania, donde anunció su marcha, explicó que esta decisión no era fruto del último calentón sino que era algo que ya había decidido en privado y que ahora lo hacía público.

Si finalmente cumple su promesa dentro de dos años, España perderá un pilar, un hombre vital en la defensa y en el vestuario. Gerard es un gran desconocido para el gran público. No es un jugador al uso y en la selección lo saben. Si cumple su palabra será una gran pérdida para el equipo y para el fútbol.

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