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Primer triunfo del Obradoiro en Bilbao con un gran Guillén

AS AS 24/05/2014 Alfonso Herrán
Photo © Proporcionado por AS Photo

Miribilla dejó caer el telón con aire de despedida. Muchos jugadores del Bilbao dieron el último paseíllo por del recinto cuando acabó el partido. Mumbrú lloró como un crío. Como capitán, ha tenido que soportar un año terrible y se rompió cuando toda la hinchada coreó al unísono: “Esto, esto, esto es un equipo”. Un equipo de héroes (Grimau acaba de operarse el codo y Raúl López tiene la rodilla fatal pero hicieron la rueda de calentamiento). El presidente y el capitán cogieron el micrófono en el centro de la cancha al acabar el partido. “Gracias por el apoyo, cariño y energía. Gracias tanto al equipo como a la gente del club. Hay una cosa muy clara: tenemos la mejor afición del mundo. Ahora es el momento, os necesitamos a todos”, indicó Davalillo. “Venir a competir cada día ha sido complicado. Este equipo es la hostia, y vosotros, también. No sabéis lo que hemos pasado”, señaló entre sollozos el capitán barcelonés. Después, dominado por la emoción, se fue adonde su mujer y su hijo para abrazarles y estrujarles. El resto estaba igual de tocado en la fibra sensible. Se acaba un ciclo. Raúl López estudiará colgar las botas y Mumbrú va a dejar a Arrinda como representante. Grimau también se pensará si sigue. Y Gabriel quiere pruebas, no promesas, tras perdonar dinero al Estudiantes por la oferta bilbaína y vivir un tormento de impagos.

El partido fue lo de menos. El Obradoiro ganó por primera vez en Bilbao en un partido muy ofensivo, sin preocupaciones atrás. Guillén demostró que a su ritmo puede estar jugando a baloncesto hasta los 50 años y Markota, que se entendió de cine con Gabriel, siempre hace daño si no se trata de sacar chispas en la zona. El cuadro santiagués ganó una posición, para ser duodécimo y arrebatársela precisamente a los de Pueyo. A falta de 1:41, había partido nuevo: 88-88. Corbacho sacó su fusil y el Bilbao tuvo una jugada final de seis segundos para decidir pero Bertans falló un triple y luego una canasta de dos, para forzar la prórroga. “Quiero agradecer a mis jugadores la profesionalidad que han tenido”, constató Moncho Fernández.

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