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Primera derrota de un Madrid que casi asegura el liderato

AS AS 27/04/2014 Ricardo González

Un Palacio frío tras la batalla de la Euroliga, un Madrid agotado física y mentalmente, sin ideas en su octavo partido en 18 días, el cuarto de la semana, sólo orgullo; un rival pletórico, bien preparado y descansado, con jugadores como Lucic, que asoma la cabeza tras largo tiempo lesionado. Resultado: adiós a la racha. Primera derrota blanca en la Liga Endesa tras siete meses de competición y 28 jornadas (27-1). Aquel equipo dirigido por Pedro Ferrándiz hace 41 años (1972-73) seguirá presumiendo del mejor inicio liguero de siempre: 30-0, todos los partidos.

Sergio Rodríguez tirando a canasta. © Rafa Aparicio Sergio Rodríguez tirando a canasta.

No había que ser un lince para intuir lo que podía pasar. En las batallas del playoff los duelos se suceden y la fatiga se reparte. Aquí era toda blanca, y el Madrid hubiera estado a merced de cualquier gran equipo, incluso de uno no tan bueno. Para el Valencia fue incluso más fácil. Magnífico grupo, muy bien entrenado. Perasovic ha encontrado su sitio, y el club taronja, el sosiego. Este equipo tiene grandes cosas que decir, empezando por la final de la Eurocopa y siguiendo por la Liga.

El Valencia ganó sólo por cinco (105-110), cuando llegó a hacerlo por 23 (68-91), y perdió el ‘average’, esos siete tantos que había cedido en la Fonteta (75-82). Un gran triunfo con sabor agridulce, porque el liderato de la Liga regular quizá hubiera sido posible. Ahora, parece una quimera. Aunque el Madrid deba visitar aún al Barça y al Unicaja, tiene dos derrotas menos y el desempate a su favor a falta de seis partidos. En el haber blanco, esa tremenda reacción final: 39-24 en los últimos diez minutos con empuje de los Sergios, de Darden y, cómo no, del capitán Reyes. Un triple del americano y una canasta de Llull firmaron en los últimos segundos ese -5 para amarrar el primer puesto. También un tiro libre errado por Van Rossom a ocho décimas de la bocina.

Decíamos que el desgaste esta vez sí excusa, de hecho marcó el partido con contundencia. Lo que no quita para que este Valencia hubiera podido derrotar también al mismo rival fresco como una lechuga. Urge una modificación del calendario, de los formatos de competición, un acuerdo entre todas las partes. Queda feo que partidazos como este lo sean menos. Y para terminar de arreglarlo, show arbitral de Hierrezuelo y Redondo, que incendió a los locales, a la plantilla y a una grada que terminó como esos bosques a los que Rummenige se refería el otro día. Tres técnicas y una antideportiva. “Esto huele a chamusquina”, salió diciendo una aficionada blanca. El Palacio pasó del hielo al fuego.

El Valencia mereció el triunfo y los colegiados se lo afearon sin necesidad. Casi nada más tocar el balón el suelo, Laso tuvo que pedir un tiempo muerto de urgencia porque el partido de les iba de las manos: 5-14. Respondieron con casta Llull y Rudy, ocho puntos seguidos. El choque se mantuvo en un puño hasta el final del segundo cuarto, momento en que los visitantes enlazaron varios contragolpes mientras los de casa se desgañitaban pidiendo faltas. Se salieron del partido: 42-54. La zona 1-3-1 resultó clave. El Madrid no supo atacarla y se limitó a circular por fuera el balón. En la reanudación dio otro arreón, pero la contestación taronja fue demoledora. La diferencia amagaba con crecer hasta el infinito, nadie esperaba semejante reacción, pero el Madrid tiene casta. Fin a la racha, aunque con medio liderato en el bolsillo.

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