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Ramires: Nombre del padre: en blanco

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 17/06/2014 Cristina Cubero

A Ramires te lo llevarías a casa. Habla pausado y sonríe siempre. Siempre. Jose Mourinho adora a este centrocampista intenso, que llega siempre al corte con la sonrisa dibujada en su rostro. Ganó la Champions con el Chelsea y marcó ante el Barça en semifinales. Lástima que ese gol no lo pudiera disfrutar doña Teresinha, su abuela, el sustento de la familia. Falleció en 1999 con Ramires acurrucado en sus faldas. Doña Teresinha quedaría impresionada si le hubiera dicho que uno de los 17 nietos que ella cuidaba sería futbolista de la selección brasileña, que disputaría un Mundial, que estaría en una de esas listas que maneja el FC Barcelona como jugador con calidad Barça. Doña Teresinha no entendía de fútbol. Bastante tenía con organizar la vida de sus hijos.

A Ramires lo inscribieron con el apellido de la madre: Nascimiento. En la casilla de nombre del padre una imagen gráfica: en blanco. Siempre ejerció de padre su hermano Maicon, sólo cuatro años mayor que él. Ramires empezó a trabajar con 11 años como pedrero: picaba piedra, cargaba la carretilla, la transportaba a pleno sol… Tenía claro que no quería ser pedrero toda la vida pero debía ayudar a la familia. Sólo el fútbol podía permitirle dejar el pico y suavizar esas manos agrietadas por el trabajo.

Boa Sorte. Buena Suerte. Así se conoce su barrio en Barra do Pirai, cerca de Río de Janeiro. Allí su madre Judith, tía Marcie, tía Janeth, ayudaban como podían. De ahí salía Ramires en autobús para los entrenamientos, siempre sonriente. Hasta que pudo reunir a toda la familia en un condominio mejor cuando se hizo profesional del fútbol. Colgó el cartel de Boa Sorte en la entrada. Para no olvidar nunca que allá vivió doña Teresinha, la abuela que tanto cuidó de él. Real Club Deportivo, Cruzeiro, Benfica y un traspaso al Chelsea de 25 millones de euros. El pedrero de 11 años entraba en la élite del fútbol.

Maurillo Marques bebía una cerveza en el bar Votte Redondo cuando apareció en la televisión Ramires. Era un partido de la selección. Ramires es clavado a Maurillo. Es su hijo. Pero el padre nunca se ocupó de su familia. Vivía en otra ciudad. Los que le conocen dicen que tiene la misma sonrisa, que siempre le gustó el fútbol.

Ramires, con su eterna sonrisa, forma parte de ese tipo de futbolista que siempre querrían tener en sus equipos. Mourinho y Scolari los primeros

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