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Ray Allen asegura que sigue sin hablarse con Kevin Garnett

AS AS 10/05/2014 Juanma Rubio

Miami Heat manda 2-0 en su semifinal del Este ante Brooklyn Nets, el equipo que le había ganado las cuatro veces que habían jugado en Regular Season. El campeón, desde luego, ha cambiado el chip para una eliminatoria en la que una de las grandes historias es, claro, que Ray Allen se vuelve a enfrentar a Kevin Garnett y Paul Pierce. Los tres coincidieron en Boston Celtics durante cinco años y antes de que Ray Allen decidiera firmar como agente libre… por Miami, rival encarnizado de los verdes en los dos playoffs anteriores. Dos series saldadas con triunfo del nuevo big-three de los Heat (LeBron, Wade y Bosh) frente al viejo de los Celtics (Garnett, Allen, Pierce). Allen sintió que en Florida tendría más a tiro lograr un segundo anillo después del que se llevó con Boston en 2008. Y de hecho fue campeón en 2013 logrando además el triple que salvó a los de Spoelstra de entregar la final en el sexto partido ante los Spurs.

Ahora Pierce y Garnett siguen juntos aunque fuera de Boston. Se trasladaron a Brooklyn y se llevaron las rencillas con un Ray Allen por el que se sintieron traicionados. En el primer partido con escolta en Miami ante Boston Celtics, Kevin Garnett ni siquiera le saludó. Y ahora Ray Allen ha confirmado que sigue sin hablarse con el ala-pívot, que no ha habido ningún contacto entre ellos. Ni siquiera un intento. Tanto Pierce como Garnett se tomaron muy a pecho la elección de Allen. Pero Garnett es el que más ha prolongado su disgusto.

Garnett tiene 37 años, Allen 38 y Paul Pierce, 36. Al alero (llegó en 1998 a Boston vía draft) se le unieron Garnett y Allen en el verano de 2007. Justos convirtieron en campeón por primera vez desde 1986 a unos Celtics que venían de ganar 24 partidos la temporada anterior. Aunque ya veteranos, los tres futuros miembros del Hall Of Fame se pusieron al servicio de Doc Rivers y del colectivo para triunfar con un equipo irrepetible en el que comenzó a despuntar Rajon Rondo y en el que había secundarios de lujo como Tony Allen, Eddie House, James Posey o Glen Davis. Ese equipo demostró que tres súper estrellas podían convivir, y defender dejándose el alma en cada posesión, y cambió la forma en la que muchos general managers afrontaron la construcción de plantillas. Fue un espíritu de unidad definido con un lema: Ubuntu, una regla zulú que define la lealtad en las relaciones interpersonales. Unas relaciones que alcanzaron niveles de verdadera hermandad y que se fueron al traste cuando Ray Allen percibió que Boston era el pasado y Miami el futuro. Y así siguen, incluso con dos de ellos en Brooklyn.

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