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Ricciardo y el síndrome Webber

Marca Marca 25/05/2016 Miguel Sanz
Daniel Ricciardo © Marca Daniel Ricciardo

La celebración de Red Bull en Montmeló se vivió con ganas. Desde Bélgica 2014 los antes tetracampeones y dominadores no sumaban otra victoria desde aquella de Daniel Ricciardo, el hombre destinado a sacar lustre otra vez al palmarés energético.

Sin embargo fue Max Verstappen quien ha devuelto a los chicos de Milton Keynes a lo más alto del cajón y no el australiano, que marchaba primero en los primeros compases de la carrera. De hecho, durante buena parte de ella hasta que el equipo decidió darle una estrategia a tres paradas, peor a la larga que los que fueron a dos, Raikkonen y Verstappen.

Era el día de Max, pero no pocos en el 'paddock' se sorprendieron de que el líder de la carrera y el equipo, tuviera peor estrategia, como le pasó no pocas veces a Mark Webber, australiano como Ricciardo, con Sebastian Vettel en los primeros años de dominación de Red Bull. Incluso con Webber por delante en el campeonato, como siempre denunció el 'aussie', sobre todo en 2010. "Visto desde fuera, parecía que quisieran favorecer al debutante", confesó una fuente del equipo Mercedes al prestigioso medio alemán Auto Motor Und Sport. De momento, Red Bull parece que le colocará la única unidad de motor nueva disponible al 'aussie' desde mañana en Mónaco.

Ricciardo felicitó a Max, pero se le heló la sonrisa, que ya es difícil, el domingo en el paddock. Webber ya le previno que Red Bull es un equipo espléndido pero de impulsos, y cuando ven la perla desatan la maquinaria. No entendió nada de la carrera. "Yo iba líder tras lo de Mercedes, tenía la carrera en la mano, y entonces, fuimos a tres paradas, y además lo hice tarde, por lo que Vettel me pasó, así que no sólo tenía que adelantarle a él sino a tres coches cuando sabemos que no tenemos velocidad punta y es duro pasar en Barcelona", soltó con claridad meridiana.

Christian Horner, su jefe, aseguró que las dos opciones, dos o tres paradas, no estaban claras, de hecho los cuatro coches llegaron muy juntos al final, pero que se vieron forzados a ir a tres con Daniel para cubrir el movimiento de Vettel. "Cuando pasó a Carlos era más rápido que nosotros con aire freso, y al ir a tres paradas nos iba a adelantar, por eso elegimos a nuestro mejor coche para hacerlo también. Seb paró muy pronto y nosotros algo más tarde para que Daniel tuviera neumáticos más frescos. Luego Seb no tenía el ritmo esperado y Ricciardo era más veloz que los tres, pero lo intentó con Vettel quizás demasiado pronto. Ahora parece más fácil verlo que en ese momento de la desicisón, pero estas cosas pasan", valoró Horner.

En efecto, las dos estrategias parecían similares y, de hecho, casi se juntaron al final de carrera tanto los que iban a dos, como los que fueron a tres. Unos tenían la complicación de si les durarían los neumáticos y otros que iban más rápido pero tenían que adelantar mucho.

"No tenía sentido", insiste Ricciardo. "Pensé que lo hacíamos porque todo el mundo hacía lo mismo, pero fue frustrante, tiramos la victoria por la borda. No sé porque cambiaron de estrategia", señaló molesto. "No entiendo, porque normalmente al que lidera le dan la mejor estrategia y conmigo no funcionó hoy".

Frustrado, Ricciardo tuvo que sobreactuar al final de la carrera tratando de pasar a Vettel para arañar un podio cuando antes tenía media victoria en el bolsillo. "Lo intenté, aunque el 99% de la parrilla se habría quedado sin hacerlo, pero yo no estaba contento con el cuarto puesto", hasta que llegó el pinchazo que le dejó sin más opciones. "No quiero sonar como un mal deportista, Max ha ganado y yo estoy un poco amargado porque pude ganar yo. No es que yo crea en la suerte, por ahora sólo son situaciones... incómodas", cerró Daniel. Por ahora.

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